Suele ser un asunto polémico recurrente en los últimos años cuando se aproxima la fecha del 18 de julio, muy a pesar de la voluntad de los hermanos de la Macarena, la exigencia por parte de determinado sector social de la retirada de los restos de Queipo de Llano del interior de la Basílica.
Este año la sempiterna discusión adquirió otra dimensión a raíz de una noticia difundida por la agencia EFE, de la que se hizo eco Gente de Paz, que afirmaba que antes de final de año la corporación que preside José Antonio Fernández Cabrero, habría culminado la construcción de un columbario en las dependencias corporativas, que pondrían erigirse en el destino definitivo de los restos del General por cuya intervención existe la propia Basílica.
Un extremo que fue desmentido por la Hermandad de la Madrugá, en la medida en que desde el seno de la corporación, se aseguró que no se había aún tomado decisión alguna al respecto. Una realidad que ha podido cambiar a partir de este martes, fecha en la cual la Junta de Gobierno de la Hermandad ha aprobado inicuar los trámites para la construcción del mencionado columbario para todos los hermanos que en un futuro deseen ser enterrados en ese espacio.
De esta manera, la Hermandad pone en marcha el proceso para cumplir uno de los compromisos adquiridos con los hermanos y hacer realidad un deseo de la corporación desde hace décadas.
Entre los numerosos puntos del orden del día de la Junta ordinaria de este martes se encontraba la aprobación del inicio de los trámites para construir el columbario. Su aprobación supone empezar los estudios técnicos que determinen la mejor ubicación en alguna dependencia independiente al espacio del templo donde se celebra el culto y que reúna las condiciones de recogimiento e intimidad deseables para un lugar donde reposan hermanos difuntos.
Es, por tanto, el primer paso para comenzar los estudios técnicos pertinentes y continuar después con el análisis de otros factores como los plazos de ejecución, el presupuesto de la obra y que ésta no interfiera en la vida ordinaria de la Hermandad ni en el culto diario que se celebra en la Basílica. La Hermandad informará puntualmente a los hermanos del avance en cada una de las fases de este proyecto.
A partir de ahora serán los tiempos los que se terminen las fechas en las que se concretará este proyecto soñado por buena parte de los macarenos y por derivación, si su construcción determinará, previo consenso y acuerdo con la familia del general, como siempre ha subrayado la Hermandad, cuyos restos recordemos se hallan en el interior de la basílica, por su condición de hermano y benefactor de la corporación y no por cualquier condicionante de índole política, conllevan el traslado de sus restos al columbario.
Otra cosa será que las voces airadas y disonantes que llevan exigiendo su retirada se den por satisfechas en el caso de que este traslado se produzca, o sí darán un paso más con el único objetivo de humillar su memoria.





