Sevilla

La Macarena firma con Manuel Martín Nieto la ejecución de un monumento dedicado a «Joselito El Gallo»

El 16 de mayo de 2020 se cumplirán 100 años del fallecimiento de José Gómez Ortega «Gallito», «Joselito», o «El Gallo», que perdió la vida en el coso de Talavera de la Reina con apenas 25 años. Una figura íntimamente relacionada con la Hermandad de la Macarena motivo por el cual la corporación de San Gil conmemorará esta efemérides que coincidirá con el 425 aniversario fundacional de la cofradía. Con tal motivo a la corporación de la Madrugá ha suscrito un contrato con el escultor e imaginero Manuel Martín Nieto para que realice un monumento en honor al genial matador.

José Gómez Ortega, llamado Gallito III y más tarde también Joselito, fue un célebre matador de toros, español de etnia gitana, por parte de madre, Gabriela Ortega Feria. Nació el 8 de mayo de 1895 en Gelves, en la Huerta de El Algarrobo (Sevilla), y falleció el 16 de mayo de 1920 en la plaza de toros de Talavera de la Reina. Niño prodigio del toreo, considerado por muchos el torero más completo de la historia, protagonizó junto a Juan Belmonte, con el que mantuvo una rivalidad legendaria, la llamada Edad de Oro del toreo durante la década de 1910. Su muerte prematura e inesperada, en la cúspide de su éxito, no hizo sino engrandecer su leyenda como gran maestro de la vieja lidia y transición definitiva hacia el toreo moderno.Hijo, hermano y nieto de toreros, de la famosa dinastía taurina de los Gallo, fue considerado en su época un niño prodigio del toreo. Los ganaderos se lo disputaban para los tentaderos. Asistió a la escuela, al aire libre, de la Alameda de Hércules, donde todos los chicos del barrio jugaban al toro. Antes de cumplir 13 años mató un eral y se le impidió matar otro que se consideraba ya muy desarrollado para la edad del niño. Se cuenta que lloró de rabia porque se sentía seguro de poder cumplir con este segundo astado.

Debutó el 13 de junio de 1908 con menos de 13 años de edad, en Jerez de la Frontera, matando becerros de Cayetano de la Riva, junto con José Puerta y José Gárate. De inmediato impactó por su estilo, capacidad de manejo de las dificultades de la lidia y su capacidad de entender las virtudes o limitaciones de los toros que le correspondiesen.En su intensa trayectoria Joselito inmortalizó una serie de toros que se recuerdan todavía como lecciones de buen torear, como al toro Almendrito de Santa Coloma en Sevilla, mismo escenario en la que inmortalizó al burel Napoleón. Así también el 30 de septiembre de 1915, en una de las muchas encerronas en solitario que protagonizó, se le concedió por vez primera en la Real Maestranza de Sevilla y tras una inigualable faena, la oreja del toro Cantinero de la ganadería de Santa Coloma —inaugurándose así dicha costumbre—, en parte por el recuerdo de su magistral actuación el día anterior ante un toro de Miura. Sentó un precedente que se sigue mencionando hasta la fecha.

Fue el primer diestro de la historia en superar la barrera de los cien festejos por temporada, gesta que logró en las de 1915, 1916 y 1917, con 102, 105 y 103 festejos estoqueados respectivamente.

La tarde del 16 de mayo de 1920 no figuraba Joselito en la programación de Talavera de la Reina. El cartel original lo integraban Rafael Gómez «El Gallo», Ignacio Sánchez Mejías y Larita. Joselito, enojado por lo que consideraba un trato ingrato por parte de la afición madrileña, había roto su contrato para torear ese mismo día en Madrid. Fue incluido a última hora para el festejo talaverano, en un mano a mano con su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, en una corrida apadrinada por su amigo el crítico Gregorio Corrochano. El quinto toro, Bailador, de la ganadería de la señora viuda de Ortega, pequeño y burriciego (sólo veía de lejos), lo embistió, causándole una cornada en el vientre que le produjo la muerte.

En el medio taurino, acostumbrado entonces a los rumores sobre falsas cogidas, reinó el desconcierto y luego la estupefacción al conocerse la noticia de que un toro había matado a Joselito, el Gallo, considerado ya entonces un monstruo sagrado y un genio de la fiesta. Su relevancia quedó ilustrada en el pésame que enviase el gran torero cordobés, ya retirado, Rafael Guerra Guerrita a su hermano Rafael Gómez El Gallo: «Impresionadísimo y con verdadero sentimiento te envío mi más sentido pésame. ¡Se acabaron los toros!»

Nuestra Señora de la Esperanza Macarena vistió de luto por su muerte, por primera y única vez. Desde entonces, es costumbre interpretar en las plazas el pasodoble Gallito (aunque se compuso originalmente en honor de su hermano mayor) cada aniversario de la cogida. Muñoz Seca le dedicó unas quintillas ese mismo año, que menciona Cossío y que se convirtieron en un pasodoble, recientemente descubierto.

Joselito se encuentra enterrado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, donde tiene un mausoleo financiado por suscripción popular y realizado por el escultor valenciano Mariano Benlliure.

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