Es sobradamente conocido por el mundo cofrade que una de las labores fundamentales que desarrolla en los equipos de priostía de las distintas corporaciones que configuran nuestra realidad consiste en la conservación del patrimonio que atesoran nuestras hermandades. Una labor que se complementa con la detección las posibles carencias y en su caso de las imperfecciones derivadas del uso.
Cerca de dos décadas contemplan las piezas que forman parte de la candelería del paso de palio de Nuestra Señora de la Merced. Unas piezas que, tras ser objeto de la oportuna y pertinente revisión por parte del equipo de priostía de la Corporación mercedaria, se han hecho acreedoras de una necesaria restauración para que recuperen el esplendor perdido con el paso de los años y subsanar de este modo el deterioro derivado.
Tras la búsqueda de soluciones y presupuestos, la Corporación de San Antonio de Padua determinó que la opción más viable ir a la presentada por el taller de Juan Angulo actualmente gestionado por su hijo Pedro ubicado en Lucena. A resultas de esta decisión el Lunes Santo de 2017 la Hermandad de La Merced presentará la Restauración de 24 de las piezas que componen su candelería y las restantes se presentarán en los siguientes años.
Cabe recordar que las actuales piezas de candelería del paso de palio de Santa María de la Merced fueron diseñadas por Rafael de Rueda y ejecutadas por Díaz Roncero y José María Navarro entre 2001 y 2007. Segunda punta Antonio José Ruiz Gómez auxiliar de priostía de la Hermandad, «los problemas que estaba dando la candeleria ponían en peligro a las imágenes (recordemos que las piezas también se usan durante los cultos) debido a que la medida de los pasos hacía que las piezas timbre harán mucho y la cera salpicará a las imágenes e incluso se partieran los cirios.
El proceso de restauración, que ya se esta ejecutando consiste en la introducción de un espárrago metálico dentro del cuerpo externo del candelabro con el grosor necesario para aumentar la resistencia a la tensión y su estabilidad. Dicho espárrago va desde la misma base del pie hasta el mechero y permitirá que al atornillar el candelabro a la mesa del paso o el altar, la presión de agarre o la mecida de los costaleros no se la lleve en ningún momento la estructura externa, sino la interna, consiguiendo una pieza intacta para toda la vida, que muestra un cuerpo externo sano y otro interno de gran resistencia. Para culminar la restauración, se planteará la pieza entera para darle un mayor realce.»
De este modo la Hermandad garantiza la permanencia en el tiempo de una parte de su patrimonio heredado con vistas a que su Bendita Madre luzca con el brillo que merece camino de la Santa Iglesia Catedral.





