Córdoba

La Paz presenta su nueva casa hermandad cinco días después de anunciar elecciones a hermano mayor

La Hermandad de la Paz y Esperanza, cuyo hermano mayor,  Enrique Aguilarse halla inmerso en un proceso electoral recién iniciado para volver a obtener el respaldo de los hermanos de la corporación capuchina, para continuar desarrollando su inolvidable labor como máximo representante de la cofradía, ha procedido este sábado a la presentación y bendición de la nueva casa hermandadHa ocurrido tras la celebración de una eucaristía de acción de gracias que ha sido oficiada por el consiliario de la cofradía, fray Francisco Manuel Melero, cuando se han abierto las puertas del local reformado, al nutridísimo número de hermanos que han acudido en masa junto al Bailío, para ser partícipes de la inauguración de las nuevas dependencias que continuarán cedidas a la Hermandad del Santo Ángel. Un proyecto que Aguilar ha afirmado que «ha sido realizado con el esfuerzo de todos» y que ya ha comenzado a ser disfrutado por quienes más lo merecen.

El pasado mes de enero, la hermandad de la Paz y Esperanza difundía las primeras imágenes de la obra a la que ha sido sometida su sede social corporativa, situada en la Cuesta del Bailío. Unas obras que comenzaron a ejecutarse el pasado mes de octubre y ha llevado a cabo la empresa Sepisur XXI S.L. en virtud del acuerdo suscrito entre las partes y la aprobación recibida por la asamblea general de hermanos de la corporación capuchina del pasado 24 de septiembre. Una asamblea en la que no hubo sorpresas, ni en el fondo, ni en las formas, ni por supuesto en el apoyo incondicional, a un proyecto patrimonial y sobre todo económico, que marcará inevitablemente el futuro de una hermandad cuya economía se basa en las cuotas de hermanos y en el éxito cada año de la celebración de una de las Cruces de Mayo más potentes de cuantas se instalan en la ciudad de Córdoba, que depende, como todo el mundo sabe, de que el clima sea benevolente.

La obra está financiada en virtud de una operación financiera, que fue igualmente autorizada en el mencionado Cabildo, con unas condiciones manifiestamente mejorables si la propiedad fuese otra ya que se va a formalizar sobre un inmueble del que no es titular la hermandad, por más que en el Cabildo se aprobase también la suscripción de un contrato de cesión que la comunidad capuchina ha presentado a la hermandad – a iniciativa de la comunidad -, para adecuarse a la situación de otras cofradías cuya sede social se halla en el seno de un convento capuchino, que no es lo mismo que un contrato de propiedad, con todo lo que ello implica en el caso de que algún día alguien decida que ya no conviene que la hermandad siga utilizando como sede social una propiedad que no es suya.  

Según se explicó en el Cabildo el contrato de cesión había de firmarse “sí o sí”. En caso contrario, bastaría con que los Capuchinos determinasen que necesitan utilizar el inmueble para que la hermandad debiera abandonar la que ha sido su casa en las últimas siete décadas. El documento ampliaría en 220 metros cuadrados el objeto del contrato y regularizaría la situación del cocherón desde donde salen los pasos de la cofradía. El horizonte temporal sería exclusivamente por tres años prorrogables de manera expresa, no tácita

El contrato establece, lógicamente, que cualquier obra o intervención precisaría siempre la autorización de la comunidad capuchina. Para prever que los capuchinos decidieran no renovar el contrato, “se ha cifrado en 300.000 euros la inversión a realizar”, cifra que algún hermano ha considerado escaso, aplicable en el supuesto de que se decantaran por romper la vinculación. En tal caso, se estipula una indemnización prorrateada en treinta años en función de los años que restasen para alcanzar ese horizonte. La propuesta de la Junta de Gobierno se ha formulado como “la única posible“. El contrato regula igualmente la forma en que los Titulares reciben culto en la Iglesia del Santo Ángel, si bien los términos no fueron explicados.

En caso de que los capuchinos determinen abandonar Córdoba, la hermandad debería emprender “un largo pleito” con el legítimo propietario del inmueble, el Marqués de la Almunia, cedente original a la comunidad capuchina. El hermano mayor de la cofradía, además de decir que “hasta ahora nunca ha sido intención de los capuchinos echar a nadie”, aseguró, no obstante al respecto, que el Marqués había dado su visto bueno a la cesión así como que “es hermano de la Paz”. Cabe destacar que la Junta de Gobierno descartó la presencia en la Asamblea del Ecónomo del Obispado.

Respecto al proyecto elegido por la Junta de Gobierno, de entre cinco propuestas presentadas, el coste asciende a la cifra de la 245.600 euros, IVA incluido. Considerando la liquidez de la hermandad, la cifra necesaria se ha fijado en 100.000 euros. El préstamo, que “no puede ser avalado”, según explicó el nuevo tesorero “porque no lo permite el obispado”, y no es hipotecario, sino personal, teniendo un tipo de interés fijo del 3’75 a siete años con una cuota de 16.000 euros anual. La intención es deducir esta cuantía de las cuotas de hermanos. La operación presentada obedece a una oferta del Banco Sabadell, “única entidad que ha aceptado presentar la propuesta”. Como titular del préstamo figura la hermandad. La Junta de Gobierno ha afirmado que el Obispado no permite que existan avalistas. En caso de impago, la entidad bancaria procedería, por tanto, al embargo de los bienes de la hermandad.

Respecto al proyecto, el arquitecto afirmó que se ha reducido la cuantía del proyecto original en 60.000 euros, optando por una empresa constructora más barata y reduciendo el proyecto en 20.000 euros. La empresa elegida “ha acometido Capitulares”, precisó el arquitecto que aseguró que la Junta ha aceptado, tras una negociación con urbanismo el cambio de ficha de la finca para solventar las limitaciones derivadas de la protección estructural adaptando la realidad de parte del inmueble a protección de tipología (“lo mismo que hay pero bien hecho”, ha dicho el arquitecto). La casa no se amplia por tanto sino que se va a reordenar el espacio, ganando el terreno del patio con un salón diáfano, con doble altura y una zona de expositores en la parte superior, una cocina y una cafetería, convirtiendo la Casa Hermandad en “un Museo de enseres”, ha subrayado el arquitecto. La entrada estará habilitada con expositores para el patrimonio con un ventanal con luz cenital. Un museo cofrade de libre acceso en horarios establecidos.

La duración obra se fijó en cuatro meses desde su comienzo, que no se han cumplido. La necesidad de acometerla fue defendida por el Teniente Hermano Mayor, Manuel Fernández Poyatos, porque la ocasión “única” en que se ha logrado la anuencia de Junta de Andalucía y Ayuntamiento, una oportunidad igualmente “única” de obtener una financiación “sin necesidad de avales, cuestión muy a tener en cuenta” y también “única” desde el punto de vista jurídico, por la posibilidad de, en base al contrato de cesión aprobado, ampliar el inmueble. Finalmente, el hermano mayor, que confirmó que se presentará a la reelección, volvió a garantizar que se puede con todo, “que estéis tranquilos, se hará Casa Hermandad y Coronación a la altura de la Paz”, afirmó antes de solicitar el voto afirmativo del Cabildo. El proyecto fue aprobado, en una votación a mano alzada, por abrumadora mayoría y que ahora tendrá su reflejo materializado.

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