La peana del Arcángel San Rafael recupera su esplendor tras culminar su restauración integral en el IAPH

La histórica peana del camarín del altar del Arcángel San Rafael vuelve a lucir en todo su esplendor después de haber sido sometida a un completo proceso de conservación y restauración desarrollado por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). La pieza, considerada uno de los elementos más representativos del patrimonio devocional vinculado al Custodio de Córdoba, ha sido presentada públicamente en la Iglesia del Juramento de San Rafael, donde se han dado a conocer los resultados de una intervención que ha permitido recuperar sus valores artísticos, históricos e iconográficos.

La presentación ha supuesto la culminación de varios meses de trabajo especializado sobre una obra de extraordinaria relevancia para la religiosidad cordobesa. Bajo el lema “Recuperando nuestro patrimonio”, el acto ha servido además para acercar a los ciudadanos el complejo proceso técnico desarrollado por los especialistas del IAPH, poniendo de manifiesto la importancia de la conservación patrimonial como herramienta indispensable para la protección de los bienes históricos y artísticos que forman parte de la identidad cultural de Córdoba.

Un complejo proceso de conservación para garantizar la estabilidad futura de la obra

La actuación desarrollada por los especialistas del Instituto ha estado orientada fundamentalmente a garantizar la estabilidad estructural de la pieza y la preservación de su policromía, poniendo freno a los procesos de deterioro que amenazaban la integridad material de la obra. Tras su traslado a las dependencias del centro de intervención, la imagen fue sometida a diversos estudios radiológicos que permitieron conocer con precisión su configuración interna y realizar un diagnóstico exhaustivo de su estado de conservación.

Entre las labores ejecutadas han destacado la eliminación de depósitos superficiales de suciedad y polvo acumulados, la consolidación y fijación de los distintos estratos polícromos, así como la revisión integral de la estructura interna y de los elementos metálicos que forman parte de la obra. Del mismo modo, se han llevado a cabo tratamientos específicos sobre las piezas metálicas afectadas por procesos de oxidación, mediante tareas de limpieza especializada y la aplicación de ácido tánico para su estabilización.

La intervención también ha incluido la supresión de repintes y barnices alterados por el paso del tiempo, el estucado de las lagunas existentes en la policromía y la posterior reintegración cromática mediante procedimientos reversibles y perfectamente identificables a corta distancia, siguiendo los criterios actuales de conservación-restauración.

Especial relevancia ha tenido la retirada de hasta dos capas de repolicromía superpuestas sobre la superficie original de la cara frontal de la peana, una actuación que ha permitido recuperar parte de la riqueza cromática primitiva de la obra y devolver a este elemento una apariencia más próxima a su concepción original.

Una pieza fundamental en la devoción al Custodio de Córdoba

La obra restaurada corresponde a una peana procesional fechada en 1793, considerada una de las piezas más destacadas relacionadas con el culto al Arcángel San Rafael. Su relevancia trasciende el ámbito puramente artístico, ya que constituye también un destacado testimonio de la profunda devoción que la ciudad mantiene hacia quien es considerado su protector y custodio.

La riqueza de esta pieza se manifiesta especialmente en su elaborado programa iconográfico. Entre los elementos más sobresalientes figuran las cuatro cartelas que decoran su estructura, en las que aparecen representados distintos episodios tomados del Libro de Tobías, una narración bíblica estrechamente vinculada a la figura del Arcángel.

Estas escenas refuerzan la conexión simbólica entre San Rafael y el relato veterotestamentario que, desde el siglo XVII, ha contribuido de manera decisiva a consolidar su culto en Córdoba. La calidad artística de estas representaciones convierte a la peana en un singular documento visual de la tradición religiosa cordobesa y en una obra de especial valor dentro del patrimonio histórico conservado por la corporación.

Una restauración centrada en la estabilidad estructural y la recuperación cromática

La intervención desarrollada por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico ha permitido actuar de manera integral sobre la pieza, abordando tanto su conservación material como la recuperación de sus valores estéticos y artísticos. Los trabajos se han centrado especialmente en la estabilización estructural de la peana, una actuación fundamental para garantizar su correcta conservación y asegurar la permanencia de la obra en las mejores condiciones posibles de cara al futuro.

Paralelamente, el proceso de restauración ha hecho posible la recuperación de los valores cromáticos originales de la pieza, devolviendo a la obra parte de la riqueza visual concebida por sus artífices a finales del siglo XVIII. Gracias a esta actuación, la peana vuelve a mostrar con mayor claridad la calidad de su ejecución, así como los detalles decorativos y simbólicos que conforman su elaborado programa iconográfico.

Especial relevancia adquieren los cuatro medallones que ornamentan la estructura, auténticos elementos vertebradores del discurso iconográfico de la obra. En ellos se representan diversas escenas tomadas del Libro de Tobías, uno de los textos bíblicos más estrechamente vinculados a la figura del Arcángel San Rafael. Estas representaciones no solo enriquecen el conjunto desde el punto de vista artístico, sino que también refuerzan su dimensión catequética, devocional y simbólica.

La recuperación de estos elementos ha permitido devolver legibilidad a un conjunto iconográfico de gran importancia dentro de la tradición religiosa cordobesa. De este modo, la restauración no solo ha contribuido a la preservación física de la peana, sino también a la adecuada transmisión de los mensajes espirituales y narrativos que alberga una de las piezas más singulares vinculadas al culto del Custodio de Córdoba.

Una intervención iniciada en noviembre de 2025

El proceso de restauración se inició en noviembre de 2025, momento en el que la pieza fue trasladada a las instalaciones del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico para acometer una intervención integral destinada a garantizar su correcta conservación y recuperación.

La formalización del depósito contó entonces con la presencia del director general del IAPH, Juan José Primo Jurado, acompañado por miembros del equipo técnico del Centro de Intervención del organismo, responsables directos de los trabajos realizados sobre la obra.

Por parte de la Ilustre Hermandad del Arcángel San Rafael participaron José Ángel Castro Molina y Alfonso Baena Narváez, quienes asistieron a un acto que marcó el inicio de una actuación destinada a preservar uno de los bienes más significativos vinculados al Custodio de la ciudad.

Patrimonio, memoria e identidad

La restauración de esta pieza se enmarca dentro de las actuaciones impulsadas para la protección y conservación del patrimonio histórico andaluz, fruto de la colaboración entre las instituciones públicas y las corporaciones religiosas responsables de custodiar bienes de especial relevancia cultural.

Más allá de la recuperación material de la obra, la intervención ha permitido revitalizar uno de los elementos esenciales asociados a la devoción de San Rafael, una figura cuya presencia resulta inseparable de la historia, la espiritualidad y la memoria colectiva de Córdoba.

Con la culminación de los trabajos y su reciente presentación pública, la peana ha recuperado su apariencia original y vuelve a exhibir toda la riqueza artística concebida a finales del siglo XVIII. La intervención garantiza así la preservación futura de una de las manifestaciones patrimoniales más destacadas vinculadas a la iconografía del Custodio de Córdoba, asegurando la transmisión de este legado a las generaciones venideras.