Córdoba

La Quinta Angustia se da cita en San Zoilo

Es en el cuidado de los pequeños detalles donde se evidencia la diferencia, y se sitúa la frontera simbólica que divide a las grandes cofradías de todas las demás. Una grandeza que se alcanza con independencia de factores exógenos directamente derivados de su antigüedad o de su patrimonio heredado. Cuestiones estás que siendo importantes no determina en absoluto el hecho de que una corporación se convierta en una gran hermandad.

Una de estas hermandades que demuestra con sus hechos que ha adquirido tal condición, es la Quinta Angustia, una joven corporación cuyas actuaciones se vienen caracterizando por el cuidado del detalle y por el mimo extremo con el que desarrolla cada uno de los eventos que protagoniza.

Un nuevo ejemplo de esta premisa tendrá lugar con motivo de la celebración de la festividad de San Zoilo un santo que por razones geográficas derivadas de dónde se halla la ermita que lleva su nombre tiene una relación íntima y singular con la Córdoba Cofrade. Este martes La Quinta Angustia rendirá pleitesía al santo en una Eucaristía que tendrá lugar a las 10 horas y cuyo epílogo será a las 20:30 cuando se ven a besar sus reliquias.

Fue en noviembre de 2015 tuvo lugar la reapertura, después de su restauración, de la Ermita de San Zoilo, lugar emblemático donde los haya para las cofradías cordobesas, por la estrechez y la sinuosidad de la calle donde se encuentra ubicada y que lleva ese nombre.

El obispo de la Diócesis, D. Demetrio Fernández, coincidiendo con la visita pastoral a la parroquia de San Miguel la bendijo en una misa concelebrada junto al Vicario General y párroco de San Miguel D. Francisco J. Orozco. Desde entonces la Ermita permanece abierta al público con visitas y actividades destinada a conocer su historia.

La construcción está datada hacia finales del siglo XVII, aunque se edifica sobre la antigua casa en la que la tradición cuenta que fue martirizado San Zoilo y el pozo donde se arrojaron sus riñones. El altar se erige en 1718 sede de la desaparecida Cofradía de San Zoilo. En 1740, según figura en su bella portada, se sometió a una importante reforma. La Imagen pétrea del mártir coronada por una espadaña y el relieve del pozo, corroboran la historia del pozo.

Una restauración que se enmarcó en el proceso de recuperación de espacios poco conocidos, lo que permitió la reinstauración al culto de las tallas de San Zoilo y Santa Bárbara, imágenes policromadas del siglo XVI que retornaron a su lugar después de muchos años de permanecer expuestas en el Museo Diocesano. Así mismo se completó la estancia con un coqueto patio cordobés y un espacio interpretativo de la historia de este recinto, que sin duda hace las delicias de los visitantes que acuden a este emblemático lugar recuperado para el deleite de todos los cofrades y público en general y que hace posibles celebraciones como la organizada por la Quinta Angustia.

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