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El Rincón de la Memoria, Sevilla

La Reina de Todos los Santos se encamina hacia el centenario de la fusión con la Sacramental

Foto: Fernando del Marco

En 1920, la Parroquia de Omnium Sanctorum acogía la fusión de la corporación de gloria y la cofradía sacramental, erigiéndose entonces la actual Real, Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental de Nuestra Señora Reina de Todos los Santos, Madre del Amor Hermoso, Medianera Universal de Todas las Gracias y Ánimas Benditas del Purgatorio. El próximo año de 2020, la corporación de la calle Feria conmemorará el centenario de este hecho trascendental para la Historia de la cofradía.

Como acto de inauguración hacia esta efemérides este viernes día 18 de octubre tendrá lugar en la sede canónica de la Hermandad de Todos los Santos un concierto a cargo del prestigioso grupo de música antigua Artefactum. El repertorio del acto tendrá como eje principal las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, entre otras piezas. Sin duda, una oportunidad única para deleite de la música medieval. La cita comenzará tras la finalización de la santa misa de las 20:30 horas. El acceso es libre hasta completar aforo. Además, se trata del pórtico a los cultos principales de la cofradía, puesto que el próximo 24 de octubre comenzará la novena en honor a la Reina de Todos los Santos.

Tanto la Hermandad Sacramental como la Hermandad de las Ánimas del Purgatorio surgen en el segundo cuarto del siglo XVII, si bien los primeros documentos que se conservan corresponden a la segunda mitad de la centuria. El año de 1648 habría de marcar un punto y aparte en la evolución histórica de ambas corporaciones, entrando en seria decadencia tras la quiebra demográfica que la epidemia de peste negra provoca en la ciudad.

Por otro lado, hacia 1690 y coincidiendo con las predicaciones del dominico padre Ulloa en Sevilla, debió de fundarse la Hermandad de Nuestra Señora de Todos los Santos en torno a la imagen de la Santísima Virgen que desde 1554 se veneraba en un altar lateral de la Parroquia de Omnium Sanctorum. Esta nueva corporación surge dedicada al rezo del Santo Rosario por las calles de la collación. Ya en 1742, la imagen era traslada al retablo mayor del templo por iniciativa del Duque de Alburquerque y Marqués de la Mina, iniciando un período de florecimiento de la hermandad cuando se realiza buena parte del patrimonio material. También la Hermandad de las Ánimas cuenta con un notable auge, situación contraria que se producía en el seno de la cofradía sacramental.

La entronización de Carlos III en 1759 y su política de reformas marcaría el futuro de estas cofradías al intentar racionalizar a partir de 1770 el asociacionismo religioso en España mediante agregaciones con un criterio básicamente económico -fusionar cofradías con recursos suficientes a otras con dificultades económicas-. Por esta razón, en la Parroquia de Omnium Sanctorum la Hermandad de Ánimas y la Hermandad de la Reina de Todos los Santos encabezarán este proceso debido a su saneada situación financiera. Aunque aumenta el patrimonio de las distintas hermandades y de la propia parroquia de manera considerable, el siglo XIX supuso una decadencia para la corporación de Ánimas y Sacramental -a veces con enfrentamientos internos entre los hermanos de ambas partes- ante las distintas vicisitudes históricas y sociales del país, especialmente las desamortizaciones.

La lánguida vida de esta última cofradía daría lugar finalmente a la fusión de todas las hermandades de la parroquia en 1920. La relativa decadencia de la Sacramental y unos censos de hermanos compuestos en su mayor parte por los mismos dirigentes, facilitará una fusión modélica para la que no se redactan nuevas reglas. El curioso procedimiento propuesto a la Autoridad Eclesiástica y aprobado por la misma, establece que se mantengan las dos reglas existentes por separado, más quince puntos de fusión que vienen a resolver los posibles conflictos entre las mismas. Tan efectivos resultaron estos quince puntos que, aunque con algunas matizaciones posteriores, pervivieron hasta la elaboración de las reglas actuales en 1987.

El prestigio de la corporación y la eficacia de sus cuadros dirigentes hace que buena parte de los mismos influyan decisivamente en la creación del Consejo de Cofradías de la ciudad, del cual formarán parte activa elementos como Ángel Hoyuela o José González Reina y que la Hermandad participe en la magna procesión con motivo de la coronación canónica de la Virgen de la Antigua de la Catedral en 1929.

El incendio de la Parroquia de Omnium Sanctorum en 1936 marca el carácter parroquial de la corporación por cuatro hechos: la singular y poderosa personalidad del párroco don Antonio Tineo Lara, la cuantiosa aportación de la Hermandad a la reconstrucción del templo, el hecho de ser la única cofradía que vuelve tras la reapertura y la presencia en todo su apogeo de Juan Pérez Calvo como director artístico de la corporación. No obstante, tanto la imagen titular como la mayor parte de los enseres fueron puestos a salvo tiempo antes del trágico sucesos, por lo que los daños fueron reducidos, si bien el archivo de la cofradía mariana desapareció. Desde entonces, la Hermandad de Todos los Santos ha contemplando un crecimiento y prestigio crecientes hasta hoy, enmarcándose actualmente como una de las Glorias más populares de la ciudad.

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