La Ronda de Ánimas del Coro de Campanilleros de la Soledad llena de tradición las noches de noviembre en Castilleja de la Cuesta

Castilleja de la Cuesta ha vuelto a escuchar los sones inconfundibles de la Ronda de Ánimas del Coro de Campanilleros ‘Nuestra Señora de la Soledad’, una de las tradiciones más antiguas y arraigadas de la Hermandad Sacramental de Santiago Apóstol. Con más de dos siglos y medio de historia, esta costumbre popular mantiene vivo un legado que combina devoción, música y patrimonio cultural.

Desde el inicio de la semana, el coro ha retomado su recorrido nocturno por las calles del municipio, visitando distintas zonas de la localidad de lunes a jueves durante todo el mes de noviembre. Las actuaciones comienzan cada noche a las 21:00 horas, convirtiendo las calles de Castilleja en un eco de fe y tradición.

La recaudación obtenida durante estas rondas se destinará íntegramente a proyectos de restauración y conservación del patrimonio de la Hermandad, reforzando así el compromiso de la corporación con la preservación de sus bienes artísticos e históricos.

Los orígenes del coro se remontan a hace más de 250 años, como atestiguan los archivos históricos de la Hermandad. Su singularidad radica en la fidelidad con la que conserva instrumentos tradicionales —campanillas, triángulos y un cántaro— que acompañan las voces de sus integrantes, evocando el sonido característico de las antiguas coplas devocionales.

Durante el mes de noviembre, el grupo interpreta las conocidas “coplas de campanilla”, piezas con estructura métrica y musical similar a las coplas del Rosario de la Aurora, que recuerdan a los fieles las oraciones por las almas de los difuntos. Ya en diciembre, su repertorio se transforma en un conjunto de coplas navideñas, conocidas como “pastores”, con las que anuncian la cercanía de la Navidad.

De este modo, la Ronda de Ánimas del Coro de Campanilleros ‘Nuestra Señora de la Soledad’ vuelve a resonar como símbolo vivo de la espiritualidad y la identidad castillejana, perpetuando una tradición que ha sabido conservar, generación tras generación, el alma sonora de la devoción popular andaluza.