La Soledad presidirá el Vía Crucis de Huelva, Manuel Jiménez pintará el cartel y Jesús de Fariña pregonará la Semana Santa de 2027

La Virgen de la Soledad, una de las devociones marianas más antiguas y arraigadas de Huelva, presidirá el Vía Crucis oficial de la Semana Santa de 2027. La elección de la imagen, titular de la corporación conocida popularmente como la Hermandad del Silencio, constituye uno de los principales anuncios de cara a la próxima Cuaresma y devuelve el protagonismo a una dolorosa cuya historia está estrechamente vinculada a la tradición penitencial de la ciudad. Junto a este nombramiento, el artista Manuel Jiménez García será el encargado de realizar el cartel anunciador de la Semana Santa onubense, mientras que Jesús de Fariña asumirá la responsabilidad de pronunciar el pregón.

Los tres nombres comienzan así a dibujar el horizonte de una celebración que volverá a reunir en las calles de Huelva su patrimonio histórico, artístico y devocional. La elección de la Virgen de la Soledad pone el acento en la dimensión espiritual del Vía Crucis; el encargo del cartel recae en un creador con experiencia en la representación gráfica de las tradiciones andaluzas, y el pregón estará en manos de un artista polifacético cuya trayectoria abarca la tauromaquia, la literatura, el cine y las artes escénicas.

La Virgen de la Soledad presidirá el Vía Crucis oficial

La protagonista del Vía Crucis será Nuestra Señora en su Soledad, imagen mariana que ocupa un lugar singular en la memoria cofrade de Huelva. Su elección mantiene la presencia de una dolorosa como eje del acto penitencial y sitúa en el centro de la preparación de la Semana Santa una advocación que expresa, desde la sobriedad y el recogimiento, uno de los momentos más íntimos de la Pasión: la soledad de María después de la muerte de su Hijo.

La imagen pertenece a la Hermandad del Silencio, una corporación cuya identidad se encuentra inseparablemente unida a la presencia de la Virgen en las calles durante la noche del Viernes Santo. La elección para el Vía Crucis permitirá contemplar a la dolorosa en un contexto de oración compartida, distinto de su habitual estación de penitencia, pero plenamente relacionado con la espiritualidad que transmite su advocación.

La historia de esta devoción se remonta a una tradición que, desde el siglo XIX, vinculaba a la Virgen con la antigua costumbre de procesionar una imagen mariana en solitario. Aquella presencia, conocida popularmente como «la del Silencio», cerraba los desfiles procesionales de la tarde-noche del Viernes Santo y fue consolidando una estampa de especial significado para los cofrades onubenses.

La imagen que hoy representa esa tradición fue donada por Tomás Domínguez y Teresa Vázquez, cuyos nombres permanecen ligados al origen de la devoción y a la conservación de la talla. Su historia se encuentra marcada por las dificultades que atravesó el patrimonio religioso de Huelva durante el siglo XX, así como por los esfuerzos que permitieron preservar la imagen y mantener viva la costumbre de acompañar a la Virgen en su soledad.

Una dolorosa de extraordinario valor histórico

Nuestra Señora en su Soledad es una imagen de autor anónimo y, según la información histórico-artística aportada, se sitúa en el siglo XVI, dentro de los modelos devocionales de la escuela andaluza. Su antigüedad la convierte en un testimonio de la evolución de la escultura religiosa y de las formas de representar el sufrimiento de María, una tradición iconográfica que ha encontrado en la advocación de la Soledad una de sus expresiones más contenidas.

Se trata de una imagen de candelero para vestir, de proporciones armoniosas y una expresión profundamente recogida. Su fisonomía responde a un ideal estético caracterizado por la delicadeza de los rasgos: rostro ovalado, facciones suaves, nariz perfilada y labios finos y cerrados. En su semblante no hay gestos exagerados ni una exteriorización estridente del dolor, sino una tristeza serena que invita a la contemplación.

Especial relevancia adquieren sus ojos de cristal, en los que se concentra buena parte de la fuerza expresiva de la imagen. La melancolía de la mirada refuerza la representación de una Madre que permanece en silencio después de la muerte de Cristo. Esa combinación de elegancia, contención y dolor ha contribuido a que la Virgen sea reconocida como una de las imágenes marianas más queridas por sus devotos.

La advocación de la Soledad posee, además, una profunda capacidad evocadora dentro de la religiosidad popular. María aparece despojada de cualquier elemento triunfal, acompañada únicamente por la pena de la pérdida y por la esperanza que permanece incluso en la oscuridad del Viernes Santo. En la imagen onubense, esa dimensión espiritual se expresa a través de una estética sobria, en la que cada rasgo contribuye a transmitir el duelo, la intimidad y la fortaleza silenciosa de la Madre.

La huella de Antonio León Ortega y la restauración de Francisca Borrego

La conservación de la imagen ha requerido distintas intervenciones a lo largo del tiempo. Antonio León Ortega restauró la Virgen en 1939 y 1942, dos actuaciones que forman parte de la historia material de una talla que ha llegado hasta nuestros días gracias al cuidado de quienes asumieron la responsabilidad de preservar su integridad.

En 1939, el escultor intervino en sus manos y, posteriormente, en febrero de 1942, modificó la inclinación de la cabeza, configurando parte de la apariencia con la que la imagen ha sido contemplada desde entonces. Estas actuaciones se desarrollaron en un periodo especialmente delicado para el patrimonio religioso de la ciudad, tras la destrucción sufrida por la iglesia de la Purísima Concepción en 1936.

Décadas después, en el año 2000, la restauradora Francisca Borrego llevó a cabo una nueva intervención, centrada en la consolidación y limpieza de la talla. Su trabajo permitió recuperar la policromía original y mejorar el aspecto de la imagen, procurando mantener intacta su identidad histórica. La actuación constituyó un nuevo capítulo en la conservación de una obra cuya antigüedad y significado devocional exigen conjugar el respeto por su evolución con la preservación de sus valores artísticos.

La trayectoria de la Virgen refleja así la relación entre patrimonio y devoción que caracteriza a numerosas imágenes históricas de la Semana Santa andaluza. Las restauraciones, las donaciones y el cuidado mantenido durante generaciones han permitido que la dolorosa continúe siendo objeto de veneración y que su presencia siga formando parte del paisaje espiritual de Huelva.

Del incendio de 1936 a la consolidación de la devoción

La historia contemporánea de la Virgen de la Soledad está estrechamente relacionada con los acontecimientos que afectaron a la iglesia de la Purísima Concepción en 1936. Tras el incendio del templo, Tomás Domínguez y su esposa, Teresa Vázquez Oliveira, rescataron la imagen y la entregaron al párroco José Manuel Romero Bernal, contribuyendo decisivamente a su conservación.

La talla fue trasladada a la iglesia de La Milagrosa mientras se reconstruía la Concepción. La decisión permitió mantener a salvo una imagen que representaba mucho más que un bien artístico: constituía el centro de una tradición que había acompañado a los onubenses durante generaciones y cuya desaparición habría supuesto una pérdida importante para la identidad cofrade local.

El 26 de marzo de 1937, la Virgen realizó una de sus primeras salidas en aquella nueva etapa, recorriendo las calles de Huelva en solitario durante la tarde-noche del Viernes Santo, con salida y recogida en La Milagrosa. De este modo se mantuvo viva la costumbre de procesionar a la dolorosa aislada de otras imágenes, en una estampa que acentuaba la dimensión penitencial de la advocación.

La corporación terminaría consolidándose como hermandad en 1944, aunque la tradición procesional de la Virgen venía de antes. A lo largo de las décadas siguientes, la devoción atravesó distintas etapas y cambios de sede, hasta afianzar su identidad en torno al silencio, la austeridad y la presencia de la dolorosa como protagonista de la estación de penitencia del Viernes Santo.

En 1987, con motivo del cincuentenario fundacional celebrado por la corporación, se entregó la Medalla de Oro al padre Laraña, en reconocimiento a la labor desarrollada desde 1962 para sostener y revitalizar la hermandad en un periodo de dificultades. La implicación de este sacerdote y de los jóvenes del Colegio Politécnico Madre de Dios contribuyó a impulsar la recuperación de una institución que había llegado a atravesar momentos de gran fragilidad.

La historia de la Virgen y de su hermandad constituye, por tanto, un relato de continuidad y recuperación. Su presencia en las calles de Huelva ha sobrevivido a circunstancias adversas, cambios de sede y procesos de reorganización, conservando una personalidad propia dentro del conjunto de la Semana Santa de la ciudad.

El silencio del Viernes Santo, una de las estampas de Huelva

Con el paso del tiempo, la Virgen de la Soledad se ha convertido en una de las dolorosas más queridas de Huelva. Su salida en la noche del Viernes Santo, acompañada por el recogimiento de sus nazarenos y por la ausencia de acompañamiento musical, configura una de las estampas más características de la Semana Santa onubense.

El silencio no funciona únicamente como una ausencia de sonido, sino como parte esencial de la identidad de la corporación. La sobriedad del cortejo, la oscuridad de la noche y la expresión contenida de la imagen generan un ambiente en el que la devoción se manifiesta mediante la oración, el respeto y la contemplación. La Virgen avanza así como representación de una soledad que, lejos de aislarla de sus fieles, establece con ellos un vínculo íntimo.

La dimensión patrimonial de la imagen se completa con elementos de su ajuar que han contribuido a definir su presencia procesional. Entre ellos sobresalen bordados del siglo XVIII conservados en su manto, incorporados en el siglo XIX por Esperanza Elena Caro, un patrimonio textil que añade profundidad histórica al conjunto y evidencia la continuidad del cuidado dispensado a la dolorosa.

La elección para presidir el Vía Crucis oficial de 2027 permitirá que esa historia salga al encuentro de la ciudad desde una perspectiva distinta. La Virgen no será contemplada únicamente en el marco de su habitual estación de penitencia, sino como imagen que acompaña a los fieles en un ejercicio público de meditación sobre la Pasión. Su presencia ofrece una oportunidad para redescubrir el valor de una devoción que une la antigüedad de la talla, la memoria colectiva y la expresión más íntima del dolor de María.

Manuel Jiménez García, autor del cartel de la Semana Santa de 2027

El cartel anunciador de la Semana Santa de Huelva de 2027 será realizado por Manuel Jiménez García, artista nacido en Carmona en 1996 y graduado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en 2017. Su designación sitúa el encargo en manos de un creador cuya trayectoria combina una sólida formación artística con el interés por las raíces culturales andaluzas y la exploración de nuevos lenguajes visuales.

La obra de Jiménez se desarrolla en torno a la investigación sobre la simbología, las técnicas y los procesos artísticos, incorporando una mirada contemporánea a los recursos plásticos. Su trabajo parte del interés por las formas de la tierra andaluza, su esencia y sus raíces, una búsqueda que permite abordar los elementos del entorno desde una perspectiva que conjuga conocimiento técnico, sensibilidad estética y reinterpretación personal.

Uno de los rasgos de su producción es la combinación del dibujo académico con el dibujo técnico, una dualidad que le permite afrontar el paisaje urbano y el retrato desde distintos puntos de vista. La observación de las estructuras, el estudio de las formas y la atención a los detalles se integran en un lenguaje artístico que busca nuevas posibilidades de expresión sin desligarse de sus referencias culturales.

Su formación universitaria constituye una base para una investigación que no se limita a la representación literal de los motivos, sino que explora la manera en que estos pueden adquirir nuevos significados a través de la composición y de los recursos gráficos. Esa aproximación resulta especialmente relevante en el cartelismo, una disciplina que debe sintetizar en una imagen el espíritu de una celebración y ofrecer una lectura visual capaz de conectar con públicos diversos.

Exposiciones y una trayectoria consolidada en el cartelismo

Manuel Jiménez García ha participado en exposiciones colectivas celebradas en el Ayuntamiento de Carmona, la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, la Fundación Valentín de Madariaga y el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla. Su presencia en estos espacios refleja el recorrido de un artista que ha desarrollado su trabajo en distintos contextos expositivos y que mantiene una relación estrecha con el ámbito cultural andaluz.

A esa trayectoria se suma una producción cartelística vinculada a fiestas, celebraciones populares y acontecimientos de carácter religioso. Entre sus trabajos se encuentra el cartel de la Feria de Carmona de 2018, al que siguieron en 2019 los encargos para el programa Cíngulo y Esparto de Onda Cero Sevilla, las Fiestas de Primavera de Carmona y las Fiestas Patronales de la localidad.

Su relación con el ámbito cofrade se hizo visible también con el cartel de la Semana Santa de Carmona de 2021, una obra que lo situó ante el reto de trasladar al lenguaje gráfico la identidad de una de las celebraciones más representativas de la localidad sevillana. Posteriormente, realizó el cartel de la salida extraordinaria del Nazareno de El Viso del Alcor en 2022 y el de la salida procesional de la Virgen del Rosario de los Humeros en 2023.

Estos encargos conforman una trayectoria en la que la creación artística se pone al servicio de acontecimientos que poseen una fuerte dimensión colectiva. El cartel no es únicamente una composición destinada a anunciar una fecha: se convierte en una imagen llamada a representar la memoria, las emociones y los símbolos compartidos por una comunidad.

La Semana Santa de Huelva se incorpora ahora a ese recorrido. El trabajo de Jiménez tendrá que dialogar con la personalidad de las hermandades onubenses, con la riqueza de sus imágenes y con una tradición que combina la singularidad de cada corporación con un sentimiento colectivo profundamente arraigado. Su conocimiento de la simbología y su interés por los procesos artísticos contemporáneos constituyen parte del bagaje con el que afrontará este nuevo encargo.

Jesús de Fariña, pregonero de la Semana Santa onubense

El pregón de la Semana Santa de Huelva de 2027 será pronunciado por Jesús de Fariña, nombre artístico de Jesús Vázquez Méndez, nacido en Huelva en 1970. Su trayectoria profesional y creativa abarca disciplinas diversas y dibuja el perfil de un artista acostumbrado a expresarse a través de la palabra, la imagen y la interpretación.

Jesús de Fariña es licenciado en Bellas Artes y Filosofía, además de contar con formación en Marketing y Publicidad. Esta combinación de estudios permite situar su trayectoria en la confluencia entre la reflexión, la creación visual y la comunicación, ámbitos que posteriormente ha desarrollado mediante proyectos de distinta naturaleza.

Su nombre también está vinculado al mundo de la tauromaquia. Se formó en la Escuela de Tauromaquia Marcial Lalanda de Madrid y tomó la alternativa en agosto de 1996 en Valverde del Camino. Durante casi dos décadas participó en más de 700 festejos taurinos, desarrollando un concepto del toreo marcado por el sentido artístico y el pellizco. Su trayectoria contó con un especial reconocimiento entre los aficionados peruanos y concluyó con su retirada de los ruedos en 2015.

La tauromaquia constituye una parte importante de su recorrido, pero no agota una actividad creativa que se ha extendido hacia la literatura, la música, el cine y el teatro. Esa amplitud de intereses ha convertido a Jesús de Fariña en una figura vinculada a distintas formas de expresión artística, con la palabra como instrumento recurrente para trasladar emociones, recuerdos y reflexiones.

De la poesía al cine y las artes escénicas

En el ámbito literario, Jesús de Fariña ha cultivado la poesía y la escritura biográfica, además de trabajar en composiciones musicales. Su producción se ha extendido asimismo al cine, donde participó en el cortometraje 2×1=1, realizado en 2017, y en el proyecto El abrigo, que obtuvo reconocimientos internacionales, entre ellos un galardón a la mejor interpretación protagonista para el propio artista.

Su experiencia en las artes escénicas incluye también la comedia teatral Las dos caras de cualquiera, una propuesta que amplía su recorrido como creador e intérprete. La variedad de disciplinas abordadas permite comprender el perfil de un pregonero que no procede exclusivamente del ámbito literario o cofrade, sino que ha construido su trayectoria a través de experiencias artísticas muy diferentes.

La diversidad de registros constituye uno de los elementos que acompañarán su preparación del pregón. La expresión taurina, la creación poética, la interpretación y el conocimiento de los recursos visuales forman parte de un bagaje que podrá trasladarse al discurso mediante la evocación, la narración y el lenguaje emocional propio de una celebración como la Semana Santa.

Experiencia en pregones y actos públicos

Jesús de Fariña cuenta con experiencia previa ante el atril. En agosto de 2022 pronunció el pregón de la Feria Taurina de Valverde del Camino, una intervención vinculada a uno de los ámbitos más importantes de su trayectoria. También ha participado con composiciones poéticas en actos como la entrega de las Medallas de la Ciudad de Huelva y la Feria de la Tapa, escenarios en los que ha puesto su escritura al servicio de celebraciones y acontecimientos públicos.

Su nombramiento como pregonero de la Semana Santa de 2027 traslada ahora esa experiencia al universo cofrade. El pregón constituye una de las citas centrales del calendario previo a la Pasión, un acto en el que la palabra debe recorrer las imágenes, las calles, las tradiciones y las vivencias personales que componen la memoria colectiva de la ciudad.

La Semana Santa onubense encontrará en Jesús de Fariña a un pregonero con una trayectoria singular, marcada por la diversidad de lenguajes y por el paso de una disciplina artística a otra. Su cometido será convertir esa experiencia en un discurso capaz de conectar con los sentimientos de los cofrades y con la identidad de una celebración que trasciende el calendario para convertirse en una manifestación cultural, histórica y devocional.

Huelva comienza a preparar la Semana Santa de 2027

Los nombramientos de la Virgen de la Soledad para presidir el Vía Crucis, Manuel Jiménez García como autor del cartel y Jesús de Fariña como pregonero ponen en marcha una nueva etapa de preparación de la Semana Santa de Huelva. Tres responsabilidades distintas, pero complementarias, que permiten comenzar a perfilar la dimensión espiritual, artística y literaria de la próxima celebración.

La elección de la Virgen de la Soledad destaca el valor de una imagen histórica cuya devoción ha atravesado generaciones y que mantiene una presencia singular en la noche del Viernes Santo. La designación de Manuel Jiménez sitúa el cartel en manos de un artista con experiencia en la representación gráfica de las tradiciones andaluzas, mientras que Jesús de Fariña llevará al pregón una trayectoria construida entre la tauromaquia y diversas formas de creación.

Con estos anuncios, Huelva comienza a dar forma a los principales hitos de su Semana Santa de 2027, una celebración en la que la memoria de sus imágenes, la creatividad artística y la palabra volverán a encontrarse para expresar la identidad de una ciudad profundamente vinculada a sus hermandades y a su patrimonio cofrade.