Sevilla

La talla del paso de Jesús de la Humildad avanza camino de la culminación del sueño

El sueño de la Hermandad de los Dolores del Cerro y de todo un barrio avanza con paso firme camino de su materialización. Con la mirada puesta en este ilusionante objetivo, la propia hermandad acaba de difundir a través de sus medios oficiales de comunicación unas fotografías que muestran el avance del paso que no veremos en la calle hasta su conclusión. Una finalización lejana pero que avanza sin duda a buen ritmo y cumpliendo plazos. Todo ello en virtud del proyecto, que fue aprobado en junio de 2015, cuando resultó elegido el expuesto por Francisco Verdugo de estilo barroco y tallado en madera de cedro, que será el altar itinerante del Nazareno que tallara el Profesor Juan Manuel Miñarro en 2004.

El estado de la talla de los respiraderos se encuentra muy avanzada, únicamente a expensas de algunos detalles, mientras que varias piezas del canasto, como las cartelas en madera donde posteriormente se colocarán las cartelas de orfebrería, se encuentran ya finalizadas. Simultáneamente, se está trabajando con los moldes de los angelitos de las esquinas, y en otras piezas de la orfebrería del paso como los cuatro faroles de las esquinas y las tazas y coronitas para los guardabrisas de los candelabros, todo ello en piezas cinceladas y patinadas en tono bronce. Estos trabajos están siendo acometidos por el escultor y restaurador Manuel Mazuecos García y el taller de Orfebrería Delgado López.

El proyecto de paso para Nuestro Padre Jesús de la Humildad es de estilo barroco y está siendo realizado en madera de cedro, creando una simbiosis lo más perfecta posible con la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, transmitiendo así un conjunto de puro equilibrio artístico y devocional, y encuadradas en la idiosincrasia y estilo artístico de la cofradía, empleándose diseños y técnicas de orfebrería. El proyecto es de líneas sinuosas y barrocas, en concordancia con la fuerza y potencia que transmite la imagen del Señor, equiparando su terminación en barniz y bronce a la elegancia y clasicismo de la propia imagen y a la personalidad de la corporación.

El diseño pretende proporcionar una sensación piramidal que arranca desde el moldurón del respiradero hasta el punto más alto de la cruz del Señor, con el objetivo de conseguir que el canasto del paso se convierta en una peana que porte a la imagen, alcanzándose esto al reducir al máximo posible la superficie superior o tablazón del canasto en el cual se irá formando el propio monte. El canasto, compuesto de un primer cuerpo de 10 cm. de altura, acoge en sus esquinas cuatro contrafuertes que se adaptan al perfil de alzada, con una base de 60 cm. cada uno, siendo una pieza ornamental en toda su condición, alojando en su desarrollo cada uno de ellos a una imagen de ángel mancebo en el lugar más bajo y en el más alto un farol de 65 cm. de altura, realizados ambos en bronce.

El citado perfil se compone de una sección de molduras que acoge un liso y un cuarto bocel, el cual lleva tallado un gallón de la vida y la muerte. A continuación, el perfil de moldura que le sigue es una escocia que llevará un dibujo ornamental calado para ir así transmitiendo transparencias al canasto en sí. Seguidamente van un bocel y otra escocia más suave que la anterior, siendo la talla del bocel en bajo relieve y en macizo y la de la escocia calada para ir así siguiendo el ritmo que se desea para el desahogo del conjunto de la canastilla. A partir de aquí comienza ya el bombo, el cual llevará talla con un cierto volumen acogiendo a su vez a unas cartelas intermedias o secundarias, las cuales aumentan el juego de contrastes. Concluye el desarrollo de la alzada con un último perfil en escocia de contrafigura pero con más desarrollo que las anteriores, enmarcada por una moldura que contornea todo el perímetro alto del canasto.

La cartela central del frontal y de la trasera combinan en su elaboración un efecto de pergamino con el cual se busca intercalar elementos que le den al conjunto un toque clásico para así poder transmitirles los puntos de elegancia adecuados para lograr el equilibrio. Estas dos cartelas centrales llevan escenas de la Pasión que hacen referencias a motivos que reflejan la humildad de Cristo, en alusión a la advocación del Señor. La escena del frontal corresponde al Lavatorio de pies y la trasera al Bautismo de Jesucristo. En cuanto a las centrales laterales integran a un ángel mancebo de torso desnudo que nace del propio ornamento a partir de la cintura y siendo el mismo el que porta el candelabro lateral de tres luces.

Los ángeles mancebos de las esquinas del canasto portan cada uno un elemento de los que forman parte del escudo de la Hermandad, incluyéndolo así de forma descompuesta y contribuyendo a crear una visión que aporte originalidad a la forma de representarlo. Detrás de cada ángel va un farol y detrás de este farol se encuentran un candelabro esquinero el cual incluye de cinco a siete luces cada uno, según se vea qué proporción es la más adecuada. Las tulipas de cada guardabrisa se encuentran coronadas por unos imperiales que ayudan a darle el toque de majestuosidad final a la obra. En cada costero del canasto también se encuentran ubicados dos candelabros de guardabrisas de tres luces cada uno de los cuales se asienta sobre unos contrafuertes que se conjuntan con los de las esquinas.

Los respiraderos adoptan un corte clásico, siendo más bien recortados para buscar cierta similitud con los respiraderos del primer paso de misterio que tuvo la corporación, recordándonos así al paso en el que procesionó el Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono entre 1989 y 2000. Las esquinas son contrafuertes que van en la misma línea de elaboración y resultado de los contrafuertes de las esquinas del canasto, para así ir creando una armonía y conjunción con todo el contexto de la obra. Llevan cuatro cartelas centrales, las cuales llevan, en lugar de escenas de la Pasión, textos de las bienaventuranzas referidos también a la humildad de Jesús, contribuyéndose así a buscar ese toque de clasicismo y elegancia que se desea conseguir.

Las cuatro maniguetas van tornadas en redondo recordando así a las del paso actual del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono y sus cuerpos centrales irán tapizados en terciopelo morado bordado. El terciopelo de las maniguetas llevará el mismo color que los faldones del paso, para el que se propone igualmente el morado. Los faldones van bordados en hilo de oro representándose en ellos el mismo dibujo del techo del palio de Nuestra Señora de los Dolores.

Cabe recordar que la imaginería, consta del modelado en barro de los bocetos de cuatro ángeles vestidos que, con una altura aproximada de un metro y en pose de semiflexión, se incorporarán a la talla en las esquinas del paso portando diversos atributos que figuran en el emblema de la Hermandad, y los de los dos atlantes de medio torso con una altura aproximada de cadera a cabeza de 40 cm. de los que arrancarán los candelabros de guardabrisas en los laterales del paso; asimismo, también se materializarán los bocetos de las cartelas delantera y trasera, de estilo barroco, con las figuras de medio bulto que representen los pasajes evangélicos seleccionados.

Para finalizar el paso se debe culminar la fase de orfebrería. Estos trabajos constan de la ejecución de los citados cuatro ángeles vestidos para las esquinas del paso y los dos atlantes de medio torso para los laterales, y de las dos cartelas con escenas evangélicas para el frente y la trasera de la canastilla así como, además, de los cuatro faroles para las esquinas del paso, de 80 cm. aprox., con pie de forma redonda y cuerpo hexagonal cónico, rematados con imperiales y corona (réplicas de los faroles de los candelabros de cola del paso de la Santísima Virgen), de cuatro cartelas para el frente, trasera y ambos laterales de los respiraderos con inscripción en relieve y letras en punta de diamante, de otras doce pequeñas cartelas con atributos de la Pasión para la canastilla del paso, doce hojas de remate para la parte alta de la canastilla, y cuarenta y seis tazas y coronitas para los guardabrisas de los candelabros, todo ello en piezas cinceladas y patinadas en tono bronce conformando un conjunto espectacular que marcará un antes y un después en la Semana Santa de Sevilla.

 

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