El Grupo Parroquial de Nuestra Señora de Belén celebró el pasado domingo 16 un acto especialmente significativo tras la eucaristía de la parroquia: la presentación del cartel que anunciará la Salida Procesional del próximo 13 de diciembre y los cultos que se desarrollarán del 19 al 22 de ese mismo mes. El protagonismo visual recayó en la obra del joven pintor cordobés Mario Ramos, quien dio a conocer una pintura realizada en óleo sobre tabla, de 50 por 80 centímetros, concebida como reflejo devocional y personal de su relación con esta advocación mariana. El autor explicó que la obra lleva por título “La adoración de los pastorcillos”, una escena que definió como “inspirada en mi parte favorita de la procesión de la Santísima Virgen de Belén, llena de ternura y verdad”, aludiendo a los niños vestidos de pastores que, según sus palabras, “tras la cruz parroquial anuncian que ya llega la Virgen haciendo sonar sus campanitas con gran algarabía y júbilo”.
Una composición construida en torno a la Virgen, los niños y la ciudad
El artista detalló que la pintura se estructura en tres zonas que conviven de manera armónica: la Virgen, los pastorcillos y el marco urbano que envuelve la escena. En la parte izquierda de la composición aparece la titular mariana ocupando un lugar predominante, marcando una diagonal que atraviesa la obra desde la esquina superior izquierda hasta la inferior derecha. Ramos destacó la riqueza cromática que define la figura de María, afirmando: “Destaca por los colores que presenta María Santísima: su saya de brocado amarilla con hojarasca verde y flores rojas y azules, así como un manto de color morado cardenal por ser el color de la asociación de fieles de la Virgen”. La imagen porta también una corona de plata, pendientes de estrellas realizados en plata y Swarovski —regalo de Silvia y del propio pintor—, así como un alfiler de pedrería con tres esmeraldas que, según explicó, representa “el año jubilar de la Esperanza que estamos celebrando”. En su descripción, Ramos subrayó la expresividad simbólica de las manos de la Virgen, explicando que “con la mano derecha nos muestra y entrega a su Santísimo Hijo, revestido de una túnica color azul cielo y una sobrecamisa de encajes blancos”, mientras que la mano izquierda conduce la mirada hacia los niños vestidos de pastores: “La Virgen extiende su mano para los pastorcillos que vienen a realizar ofrendas de amor y cariño a la Santísima Virgen y su Divino Infante”.
Los pastorcillos: el corazón emocional del cartel
El pintor otorgó un protagonismo especial a estos cuatro pequeños, a quienes definió como parte esencial de la escena y de su propia vida personal: “Los niños que he representado son de gran importancia para mí: mis sobrinos Manuel, Nieves y Álvaro, y mi casi sobrina Valentina”. Manuel aparece guiando a sus hermanos desde la parte superior, portando en su zurrón algunos instrumentos como símbolo del amor del autor por la música sacra; Nieves, con expresión risueña, “se acerca a la Virgen y se posa sobre su mantilla mostrando curiosidad por ver al Niño Jesús”; Valentina besa la mano de la Virgen en señal de cariño y le ofrece flores de geranio “en agradecimiento por todos los dones que la Virgen le ha concedido a ella y a su familia”; y Álvaro anuncia la llegada de la imagen haciendo sonar una campanita mientras sostiene la medalla de la corporación, un gesto que Ramos interpreta como una invitación al espectador para integrarse en la escena. El autor insistió en la carga emocional y devocional de este conjunto al asegurar que estos pequeños “son una llamada clara para que acudamos todos al encuentro de la Virgen María por las calles de Córdoba en su próxima salida procesional el próximo día 13 de diciembre a las 17:00 horas”.



La Calleja de las Flores como escenario simbólico
La tercera parte de la composición la constituye el espacio que enmarca la escena. Ramos explicó que eligió la Calleja de las Flores, uno de los rincones más emblemáticos de la ciudad, porque, en sus palabras, es “un marco incomparable que nos hace entender que Belén es de Córdoba”, recordando además la reflexión del párroco don Juan José, quien le comentó que se trata de una devoción del siglo IV llegada a Córdoba y extendida por todo Occidente. En la esquina superior derecha de la pintura aparecen dos mariposas que el autor incorporó como “símbolo de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo”, mientras que, al elevar la mirada, se observa cómo “sobre la torre de la Mezquita-Catedral el arcángel San Rafael hace de estrella de Belén para que acudamos al encuentro de Jesucristo en los brazos de su madre, Nuestra Señora de Belén”.
Inicio del reparto de papeletas de sitio
Ese mismo domingo se inició también el reparto de papeletas de sitio, proceso que se extenderá hasta el lunes 8 de diciembre. El Grupo Parroquial estableció distintos horarios para facilitar la participación de los fieles: los domingos de 12:45 a 13:30 horas, los jueves de 18:00 a 19:00 horas, el martes 2 de diciembre de 17:30 a 18:30 horas y el lunes 8 de diciembre nuevamente de 12:45 a 13:30 horas. Con estos preparativos y con el cartel ya presentado, la comunidad de Belén entra de lleno en la preparación de sus días más esperados.





