La Virgen del Dulce Nombre vuelve a su templo tras una restauración preventiva

María Santísima del Dulce Nombre, titular de la Archicofradía de la Vera Cruz, ha retornado a la Parroquia de San José y Espíritu Santo después de la intervención de conservación realizada por Antonio J. Dubé Herdugo. La actuación, concebida como una medida preventiva de mantenimiento, responde al paso de más de cuatro décadas desde la realización de la talla, fechada en 1984, cuya devoción se encuentra plenamente arraigada en la hermandad.

Exposición pública y actos de culto

La sagrada imagen permanecerá expuesta en Veneración Extraordinaria, abierta a los fieles en horario de mañana de 11:00 a 13:30 horas y tarde de 17:00 a 21:00 horas. Durante el tiempo de veneración se celebrarán diversos ejercicios piadosos: a las 12:00 horas se rezará el Ángelus seguido de la Corona Dolorosa, mientras que a las 18:00 horas tendrá lugar el rezo del Santo Rosario.

La jornada litúrgica culminará con la Eucaristía de las 20:30 horas, que coincide con la apertura del Triduo a la Santa Cruz. En esta misa intervendrá la Escolanía del Colegio de la Divina Pastora, que acompañará con sus cantos la celebración.

Origen de la imagen mariana

La actual dolorosa fue concebida en los primeros años de la reorganización de la Archicofradía, cuando la hermandad desarrollaba su vida en el Convento del Buen Pastor. En un principio, se valoró la posibilidad de mantener como Titular una imagen antigua que allí recibía culto, pero finalmente se descartó debido a que carecía de titularidad jurídica, lo que podía comprometer su permanencia patrimonial. Por tal motivo, se decidió encargar una nueva obra.

El trabajo fue confiado al escultor Antonio Dubé de Luque, quien ejecutó la talla en madera de cedro siguiendo instrucciones muy concretas: la Virgen debía transmitir la imagen juvenil de una muchacha de entre quince y dieciséis años, reflejando un dolor sereno y contenido, y presentando como rasgo particular unos ojos azules.

Bendición y devoción posterior

La bendición solemne de la imagen tuvo lugar el 1 de abril de 1984 en el propio convento del Buen Pastor. El rito fue presidido por el recordado Fray Ricardo de Córdoba, actuando como padrinos la Congregación de Madres Filipenses y la Parroquia de San Juan y Todos los Santos, popularmente conocida como la Trinidad.

Desde entonces, la Virgen del Dulce Nombre en sus Dolores Gloriosos ha pasado a ser seña de identidad y referente espiritual de la Archicofradía de la Vera Cruz, destacando como una de las creaciones marianas más significativas de la imaginería cordobesa en época reciente.