La Virgen del Rosario de las Siete Palabras ya recibe la devoción del barrio de San Vicente desde su nuevo retablo cerámico

La Hermandad de las Siete Palabras de Sevilla ha incorporado a su patrimonio un nuevo retablo cerámico dedicado a Nuestra Señora del Rosario, bendecido el pasado domingo, 11 de octubre, en la fachada lateral de la parroquia de San Vicente, con vistas a la calle del mismo nombre. La obra, realizada por el pintor ceramista Antonio Hermosilla Caro, materializa el deseo de la archicofradía de contar con una representación exterior de su titular mariana que permita a hermanos, vecinos y devotos encomendarse a ella en cualquier momento, incluso cuando el templo permanezca cerrado.

La bendición se celebró después de la misa parroquial y coincidió con el solemne besamanos de la Virgen del Rosario, dentro de los cultos que la corporación dedica a la Santísima Virgen durante el mes de octubre. El acto estuvo presidido por el párroco y director espiritual de la hermandad, Carlos Coloma Ruiz, en una jornada que reforzó los vínculos de la devoción rosariana con el barrio de San Vicente.

Un lugar de oración abierto a la calle San Vicente

El retablo se ha instalado en la fachada exterior de la sacristía de la capilla sacramental, en un emplazamiento visible desde la calle San Vicente. Su ubicación permite que la imagen de la Virgen forme parte del paisaje cotidiano del barrio y ofrece a quienes transitan por sus inmediaciones un lugar ante el que detenerse para rezar, elevar una petición o buscar consuelo bajo su protección.

La iniciativa responde a una aspiración largamente compartida por la archicofradía: hacer presente a su titular y patrona de la feligresía más allá de los muros de la parroquia. Con la bendición de esta obra, la corporación suma un nuevo espacio de veneración pública y acerca la imagen de Nuestra Señora del Rosario a la vida diaria de los vecinos.

Antonio Hermosilla Caro firma la obra cerámica

La ejecución del retablo ha correspondido a Antonio Hermosilla Caro, pintor ceramista natural de San Juan de Aznalfarache y con una extensa trayectoria profesional ligada a la tradición artística sevillana. Se formó inicialmente junto a su tío, Antonio Caro Parra, en la empresa Ceramibérica y desarrolló posteriormente más de dos décadas de trabajo en la histórica fábrica Mensaque Rodríguez y Cía., donde se especializó en la elaboración de retablos religiosos y murales cerámicos. Tras el cierre de la firma, continuó su actividad desde su propio taller.

La composición representa a Nuestra Señora del Rosario de medio cuerpo y ataviada con su indumentaria de salida. Para realizarla, el artista ha tomado como referencia una fotografía captada en octubre de 2023 por el hermano de la corporación Práxedes Sánchez Mellado.

La imagen mariana ocupa el centro de una composición de inspiración renacentista, enmarcada por una orla rematada en arco de medio punto. El conjunto se completa con un fondo adamascado de tonalidades verdeazuladas, que aporta profundidad y realza la representación de la Virgen.

La técnica tradicional del azulejo plano sevillano

Hermosilla Caro ha empleado la técnica pictórica conocida como «al aguarrás», característica de la tradición del azulejo plano sevillano. Este procedimiento utiliza pigmentos y óxidos diluidos en esencia de trementina, aplicados en sucesivas capas y sometidos a distintas cocciones para conseguir transiciones cromáticas delicadas y una reproducción precisa de los detalles.

El resultado pone de relieve el tratamiento de las facciones de la Virgen, los matices de su vestimenta y los elementos ornamentales que completan la composición. El retablo está formado por setenta azulejos, a los que se añade una cenefa cubreaguas, y alcanza unas dimensiones totales de 150 centímetros de altura por 105 de anchura.

La obra representa así una nueva aportación al patrimonio artístico de la archicofradía y mantiene viva una de las manifestaciones artesanales más reconocibles de Sevilla, vinculada históricamente a la decoración religiosa y a la presencia de imágenes devocionales en los espacios públicos.

La colaboración de los hermanos hace posible el proyecto

La realización del retablo ha sido posible gracias a las aportaciones económicas de numerosos hermanos, que han contribuido a financiar el proyecto junto con fondos propios de la archicofradía. La iniciativa aúna, de este modo, el enriquecimiento patrimonial de la corporación y el propósito de facilitar a la feligresía un lugar permanente de oración ante su titular.

La hermandad ha expresado su agradecimiento a todas las personas que han colaborado para hacer realidad el proyecto, así como a Antonio Hermosilla Caro por el cuidado y la dedicación empleados en la ejecución de la obra.

Con la bendición del nuevo retablo, Nuestra Señora del Rosario cuenta desde ahora con una presencia permanente en la fachada de San Vicente, al alcance de quienes recorren las calles del barrio. La imagen cerámica ofrece a hermanos, vecinos y devotos un punto de encuentro con la Virgen, donde podrán detenerse a rezar y encomendarse a su intercesión en cualquier momento del día.

Fotografías: Alejandro Núñez.