La Virgen que superó el olvido y la memoria

Tal día como hoy, el 2 de septiembre de 1962, en la iglesia de San Julián, se bendijo la imagen de María Santísima de los Dolores y Misericordia, actuando como padrinos don Antonio Fernández Rodríguez (Fernand) y su madre. La Virgen es una imagen de vestir tallada en madera de caoba, algo muy poco usual en este tipo de esculturas procesionales. Su autor, Antonio Eslava, aunque trabajó durante un tiempo en el taller de Castillo Lastrucci no se puede considerar discípulo suyo, pues su línea se aparta del estilo formal de éste, pues realiza un trabajo más minucioso y apurado que le permitiría avanzar con prontitud en el ámbito del movimiento neobarroco, donde alcanzó unas cotas antes no conseguidas.

La talla supone una nueva aportación al género de las vírgenes dolorosas sevillanas, resultando ser una imagen en la que algunos autores han visto reminiscencias de las creaciones del célebre escultor levantino Francisco Salzillo. Presenta un rostro decididamente expresivo, con la cara levantada al cielo y movida hacia la derecha, las pupilas dilatadas, los labios como palpitantes, y un acentuado movimiento de las cejas y de los marcados nervios del cuello. El cabello lo tiene tallado sobre la propia madera y asoma por entre los encajes de su vestimenta, siendo tratado como un recurso escultórico más.

Aunque existió una iniciativa de varios cofrades en el seno de una hermandad de Gloria, la de la Santa Cruz y Nuestra Señora del Rosario, de la Resolana (hoy fusionada con la cofradía penitencial del Cristo de las Aguas) en el año 1927, lo cierto es que no cabe referirse documentalmente a la fundación de esta Hermandad hasta diez años después y en un marco y circunstancias totalmente distintos. Uno de aquellos promotores era el presbítero Francisco Terrones, que en 1935 pasa a ser coadjutor de San Marcos, donde se veneraba una imagen de Nuestra Señora de los Dolores, antigua y de valor artístico, que fue destruida en el incendio del templo en julio de 1936. En torno a ella, se reunía un grupo de jóvenes devotos con el apoyo del citado Terrones, que trataban de organizar una cofradía con el Misterio del Despojo de las Vestiduras de Cristo.

Estos jóvenes eran aunados por José Laborde González, que concibió la iniciativa de revitalizar el culto a aquella advocación con la hechura de una nueva imagen, costeada por suscripción popular, que encargó a un joven artista, vecino de la collación, Antonio Perea Sánchez, que fue bendecida el 12 de diciembre de este mismo año en la capilla de los Siervos de María, que iba a constituirse en la sede canónica de la corporación. La iniciativa adquiere notable resonancia en la feligresía y se procede a convocar una reunión general donde se nombra una Junta Organizadora presidida por José Laborde Foyo, padre del fundador, desempeñando su hijo las funciones de Mayordomo. Es el 3 de abril de 1937. Se inician al mismo tiempo los primeros pasos para la redacción y presentación de las Reglas ante la Autoridad Eclesiástica, que serán aprobadas al año siguiente. Mientras tanto ya se había encargado al citado Perea Sánchez la imagen del Señor Despojado, la que, por motivos derivados de la Guerra Civil, hubo de realizar en la cárcel, donde se habilitó un pequeño taller, concluyéndose en 1939.

Salió por vez primera en estación de penitencia el Domingo de Ramos de 1941 del vecino templo de los Terceros, aunque en el siguiente hubo de realizarla el Lunes Santo, Precisamente en este año se aplicaron a diversas cofradías fuertes sanciones por ciertos comportamientos inadecuados de sus cofrades, nombrándose sendas juntas rectoras. Una de ellas fue la que nos ocupa, que cayó en decadencia de tal manera que se extinguió en la práctica, retirándose a la imágenes titulares del culto y situándolas en la iglesia de San Hermenegildo. Allí continuaron en el más profundo olvido hasta que entre 1955 y 1958 se sucedieron dos iniciativas de restauración, siendo decisiva en este sentido la figura del cofrade Antonio Fernández Rodríguez que consiguió restablecer el culto de las imágenes titulares en la parroquia de San Julián, bendiciéndose en 1962 la actual imagen de la Virgen, obra original del escultor Antonio Eslava Rubio.


Fuente documental: Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla.