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Córdoba

Las Angustias de Montoro deberá ser trasladada por riesgo de derrumbe de la Iglesia de San Sebastián

La Iglesia de San Sebastián de Montoro ha tenido que ser cerrada al culto de manera urgente, por riesgo de derrumbe hasta su arreglo, lo que ha propiciado que las imágenes del Cristo de la Misericordia, de la Virgen de las Angustias y del Cristo Yacente sean trasladadas, el próximo 13 de diciembre, a la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen. Según apuntan fuentes del obispado de Córdoba, se ha producido un hundimiento parcial de la cubierta a consecuencia de las lluvias de los últimos días, lo que ha aconsejado proceder a un cierre del templo para evitar cualquier riesgo. El grupo escultórico de Nuestra Señora de las Angustias con Cristo muerto en su regazo es obra de Pío Mollar, culminado en 1941. Por su parte, el crucificado es de autor anónimo y llegó al pueblo en 1939.

La iglesia montoreña de San Sebastián se encuentra situada en el barrio de la Enfermería, y cuyo altar principal está presidido por Nuestra Señora de las Angustias.En origen podría tratarse de una iglesia gótica-mudéjar de planta basilical, que presenta en su estructura reformas y añadidos llevadas a cabo a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Consta de tres naves con cabecera plana en la que se ubican la sacristía en el lado del Evangelio, el presbiterio con camarín al centro y la capilla del Sagrario en el lado de la Epístola.

Las naves, de cuatro tramos, se encuentran separadas por gruesos pilares ochavados que sostienen arcos de medio punto. La central, más ancha y alta que las aledañas, se cubre con bóveda de arista rebajada con arcos fajones que apoyan en pinjantes, mientras que las laterales se cubren por bóveda de cañón con sección rampante. A principios del siglo XX se realizó de nueva planta un camarín, adosado a la cabecera de la nave central para albergar una escultura de la Virgen de las Angustias, destruida en la Guerra Civil. Es de planta rectangular cubierta por cúpula ovalada sobre pechinas y decorada con yeserías. Las obras fueron realizadas bajo la dirección de don Alonso Madueño.

La capilla del Sagrario fue construida en 1677 según consta en una inscripción. Es de planta rectangular, cubierta por cúpula ovalada sobre pechinas con decoración de fajas y florón central y los símbolos de la pasión en las pechinas. El templo contaba con dos puertas de acceso, una situada a los pies de la nave central y otra en el tercer tramo de la nave del Evangelio. La primera de ellas fue cegada para ubicar el coro en el último tramo de la nave principal, conservándose su portada tapada por una casa que le fue anexionada con posterioridad al templo.

La portada lateral, realizada en piedra, se encuadra dentro del más puro manierismo con añadidos durante el barroco. Consta de un vano central de medio punto flanqueado por pilastras toscanas, todo realizado con sillares almohadillados. Sobre la cornisa le fue añadida una espadaña barroca, integrada por un vano de medio punto flanqueado por pilastras cajeadas y a su vez por mensulones a modo de orejetas, coronando el conjunto un frontón curvo. A ambos lados de la espadaña se sitúan remates piramidales terminados en bolas que se repiten sobre las orejetas y el frontón curvo.

Algunos historiadores relacionan la construcción de la portada lateral con la figura de Juan de Ochoa, maestro mayor de obras de la Catedral de Córdoba, quien por estas fechas se encontraba trabajando en la torre de la iglesia de San Bartolomé de esta localidad. En el conjunto del edificio destacan algunos elementos realizados en piedra molinaza, como paramentos, cornisa y otras partes que se encuentran enlucidas por la cal.

Aunque hoy día se la tiene como iglesia filial de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen y a lo largo de la historia aparece nombrada como iglesia, se trata realmente de una ermita, apareciendo citada por primera vez en la relación de ermitas de Montoro realizada en 1579. Fue hospital de apestados en tiempos de San Francisco Solano quien, junto a Fray Buenaventura, atendió a muchos enfermos en la peste que asoló la ciudad en 1583. Según la tradición cuando murió Fray Buenaventura fue enterrado en el interior de esta ermita.

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