La primera ronda de reuniones de día concluyó el pasado martes con pocas novedades significativas. La más llamativa, que casi con total probabilidad, habida cuenta de que goza de la posición favorable de la mayor parte de los hermanos mayores de los cofradías cordobesas, las bandas podrán tocar en el tramo comprendido entre la Puerta del Perdón y la Puerta de las Cofradías, al contrario de lo que sucedía hasta ahora. Conviene recordar que desde el traslado de la Carrera Oficial al entorno de la Catedral, las formaciones musicales debían ir a tambor para no molestarse entre sí con las que abandonaban el Patio de los Naranjos, al salir por la Puerta de las Palmas y la de Santa Catalina. Una medida que supone un considerable atractivo para los usuarios de sillas de ese tramo, condenados hasta ahora a presenciar el discurrir de los pasos de este modo.
En cambio se ha descartado la posibilidad de realizar un segundo relevo de costaleros toda vez que las hermandades no lo han considerado necesario al ser cuestionados al respecto por los nuevos responsables del área de Estación de Penitencia de la Agrupación de Cofradías, que han mostrado un talante completamente distinto al de sus predecesores, dialogante, explicativo y cercano. El resto de cuestiones de calado han quedado supeditadas a nuevas reuniones que se celebrarán en las próximas semanas. Entre ellas, la ubicación definitiva de la Hermandad de la Presentación al Pueblo de Cañero (hermandad que ve con buenos ojos ser la última del día), y la concreción de los itinerarios y los horarios definitivos, que no van a presentar grandes novedades salvo la incorporación de la nueva cofradía en nómina.
Otros asuntos como posibles modificaciones de recorrido, cambios de orden de paso, alguno planteado de manera informal, retomando pretensiones de años precedentes, aunque con pocos visos de que se lleven a cabo, y otro descartado casi definitivamente, deberán esperar a las próximas semanas. Todo ello con el objetivo es recopilar la fisionomía de la Semana Santa de Córdoba de 2025 que gozará de un nuevo protocolo para ser aplicado en caso de lluvias y situaciones excepcionales, de modo que no se reproduzcan los graves problemas que tuvieron lugar el pasado Martes Santo, que tantos ríos de tinta provocaron entonces.





