Giro de 360 grados el que parece haber dado la candidatura liderada por Josemaría González, vulgarmente conocido como Kichi. Hace cuatro años, cuando nuestro actual alcalde tomó posesión del bastón de mando, que suele llevar el Nazareno, por cierto, todo fueron polémicas en torno al mundo cofrade. Se respiraba un ambiente de tensión por la posible denegación de subvenciones, la negativa a las representaciones institucionales de los cortejos y actos… pero aquella marea se calmó y progresivamente todo volvió a la normalidad.
El ayuntamiento pareció entender el importante significado que tienen las cofradías gaditanas dentro de nuestra cultura y, además, el ingreso económico que podría suponer para la ciudad de Cádiz.
Desde entonces todo han sido buenos tratos y cordialidad entre cofradías, consejo y ayuntamiento, llegando a varios acuerdos, interesándose ambas partes por la modificación de la carrera oficial y su seguridad y dejando caer la posibilidad del proyecto del museo cofrade de la ciudad, que viendo el ritmo que lleva el del carnaval el de semana santa no llegará ni a paso horquilla.
Todos sabemos que los políticos comienzan a acordarse de todos los problemas de la ciudad llegadas las elecciones, pero curiosamente las cofradías han vuelto a quedar en un segundo plano para Adelante Cádiz (grupo Podemos).
Dentro del programa presentado por el candidato a la alcaldía, González Santos, destaca un apartado titulado “laicidad” donde resumidamente se lanzan propuestas como: no financiar directa ni indirectamente actividades confesionales, regular la ocupación de la vía pública por procesiones, ensayos o similares, promover que ninguna autoridad o personal funcionario municipal participe en actos de naturaleza religiosa, etc.
No sabemos como acabarán los capotazos de esta nueva iniciativa, que a priori se creyó que era un bulo. De hecho, en un debate ofrecido en la facultad de filosofías y letras, Kichi respondió una pregunta espontánea sobre las relaciones entre ayuntamiento y cofradías y dio a entender que la semana santa era una expresión popular del pueblo y que no habría problema ninguno para llegar a acuerdos. Ahora se ve que sí.
Sea el camino que sea, para las cofradías, y especialmente los cofrade y devotos y por su puesto la economía de la ciudad, esperemos que el equipo de gobierno que se haga con el bastón de mando mire por la ciudad. Más de uno recomendaba ayer pasarse por Santa María, que allí hay un alcalde que entiende algo sobre Cádiz…








