El pasado sábado Baeza celebró la sexta edición de Renacimiento a la luz de las velas. El casco histórico fue iluminado solamente por la luz de miles de velas que quedaron repartidas por el centro de la ciudad. Pero, además, se añadieron nuevos espacios.
Las corporaciones baezanas contribuyeron a engrandecer una celebración que aglutina a numerosos visitantes e inclusos varias iglesias y conventos permanecieron abiertos hasta la una de la madrugada, ofreciendo una estampa distinta que hizo al público viajar a tiempos pretéritos. Así pues, se contó con la colaboración de la cofradía de la Vera Cruz, El Calvario, Virgen del Carmen, Las Escuelas, La Humildad, La Columna, El Rescate, Santo Entierro y Rocío de Baeza.

Como nuevos espacios incorporados, el barrio del Salvador, con la Iglesia de los Descalzos y el templo del Salvador. No muy lejos, también como novedad, el cercano cenobio de la Encarnación y la capilla de San Francisco. También se sumó a esta iniciativa la Iglesia de San Pablo, donde se encuentra la Virgen del Alcázar, patrona de la localidad.
Volvieron a estar abiertos la Catedral, la Iglesia de Santa Cruz —sede de las hermandades de la Vera Cruz y del Calvario— y la capilla de San Juan Evangelista, que volvió a acoger la veneración de María Santísima Madre de Dios en su Limpia, Pura e Inmaculada Concepción, titular mariana de la hermandad de las Escuelas. La dolorosa fue colocada en el presbiterio de su sede canónica, en un acto que se extendió desde las 20 hasta las 00 horas.

Por otra parte, otro espacio iluminado fue el palacio del Obispo, residencia de los prelados cuando se encontraban en Baeza. Otros enclaves fueron la antigua Universidad —actualmente una de las sedes de la UNIA—, el torreón Puerta de Úbeda o el palacio de Jabalquinto. Finalmente, en la calle Maestro Palomino, nº 22 estuvo expuesta en veneración la Virgen de la Estrella.





