La Hermandad de La Pastora de Capuchinos acaba de anunciar, mediante un comunicado difundido a través de sus medios oficiales de comunicación, las razones por las que «el castillo de fuegos artificiales que tradicionalmente se lanza una vez llegada la Divina Pastora coronada al punto álgido de la calle Antonio Machín no llegó a realizarse este año».
El motivo obedece a diferentes «llamadas efectuadas al 112, por parte de una minoría de ciudadanos, el pasado domingo 27 de mayo, durante el transcurrir de la procesión por dicha calle, lo qué provocó que la Policía Local se personase en el lugar desde donde se iba a producir el lanzamiento para comunicarle al responsable de dicho espectáculo pirotécnico la situación originada».
Según manifiesta la Hermandad a través del citado comunicado, «la Junta de Gobierno, en ese mismo momento, y ante la confusión creada tomó la decisión de suspender el lanzamiento del castillo hasta aclarar las circunstancias, hecho acaecido una vez que el cortejo ya había pasado por la calle Antonio Machín».
En aras de aclarar de manera fehaciente cualquier circunstancia derivada con esta desagradable cuestión, la Hermandad ha puesto de manifiesto que «anualmente solicita los correspondientes permisos a las instancias competentes para que dicho espectáculo pirotécnico esté adecuado a la normativa vigente. Estos permisos están sellados y firmados por la autoridad correspondiente, con fecha del 22 de marzo, del presente año así como archivados en la Secretaría de la Hermandad».
Por ello, concluye la nota informativa, «y ante la indignación mayoritaria de hermanos, devotos y vecinos, así con para conocimiento general, la Hermandad se ha visto obligada a informar de ese triste hecho que la Corporación espera que para años venideros no vuelva a suceder, para que la Santísima Virgen discurra por su emblemática calle como tradicionalmente siempre ha sido», al tiempo que eleva su petición para que «la tolerancia y el respeto se instalen en nuestros corazones y podamos todos disfrutar de las tradiciones que nuestros mayores nos dejaron siempre con el máximo respeto hacia los demás».




