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Sevilla, 💚 El Rincón de la Memoria

Los antiguos titulares del Dulce Nombre

La corporación radicada en San Lorenzo ha rendido culto a varias imágenes desde sus inicios

El Beaterio de la Santísima Trinidad custodia la mayoría de las imágenes que formaron parte de la Hermandad del Dulce Nombre desde que esta comenzó su andadura tras la reorganización que aconteció hace un siglo. Desconocidas por gran parte del público, debido en parte a los escasos años que fueron titulares de la corporación del Martes Santo, salieron del beaterio para la exposición que el Real Círculo de Labradores acogió con motivo del centenario de la hermandad.

A lo largo de esta centuria, hasta tres imágenes de Cristo cautivo han sido procesionadas en Semana Santa. La más antigua, reside en el beaterio desde 1803, al igual que la Virgen y San Juan, habiendo llegado hasta nuestros días muy repintada y modificada. De autor anónimo, debió ser realizada durante el primer tercio del siglo XVII. En su origen, fue concebida para ser revestida por lo que solo tiene talladas cabeza, manos y piernas. Tan solo salió el Martes Santo de 1920, siendo restaurada por Ángeles Duarte. En 1985, la antigua Caja San Fernando acogió en su sede central la exposición “La Semana Santa de ayer”, siendo restaurada por Adolfo Castillo y José Pérez.

Más tiempo estuvo la dolorosa expuesta al culto siendo titular del Dulce Nombre, entre 1920 y 1923 hasta que en 1924 se estrena la actual imagen, obra de Castillo Lastrucci. Durante su estancia en la corporación se estrenó el palio y el manto de Rodríguez Ojeda y la conocida como saya “del gato”, ejecutada en el taller de Olmo. La talla, anónima, está realizada en madera y pasta de madera, igual que el cautivo, habiendo perdido parte de sus características primitivas debido a las importantes alteraciones que presenta. Restaurada por los mismos autores que actuaron sobre el Cristo, destaca la bella ejecución de las manos.

Aunque formó parte del Dulce Nombre, no salió en procesión durante los años que lo hizo la Virgen, pues aquel trienio la dolorosa salió sola bajo palio. Por tanto, las referencias que existen de que San Juan recorriera las calles sevillanas nos llevan hasta la lejana centuria dieciochesca, siendo su ejecución fechable en el primer tercio del siglo XVII. Tan solo tiene talladas la cabeza, manos y pies, llamando la atención la cabellera, realizada en base a grandes bucles.

 La imagen de Jesús de la Humildad ante Anás

Tras la Semana Santa de 1920, la hermandad apuesta por un conjunto de figuras secundarias que acompañen la imagen del cautivo con el fin de componer el pasaje evangélico de la bofetada que dieron a Cristo. En aquella época de cambios, la imagen primitiva es sustituida por otra, obra de Miguel Ángel Rodríguez Magaña. Bajo la advocación de Nuestro Padre Jesús de la Humildad ante Anás, formó parte hasta que en 1923 es devuelta a su propietario. Años más tarde recaló en la Parroquia de San Isidoro, siendo posteriormente cedida a la Parroquia de Nuestra Señora de las Flores y San Eugenio Papa, donde es conocido como Jesús Cautivo. Curiosamente, el Miércoles Santo de 1987 formó parte de la Hermandad del Cautivo de Los Boliches, localidad malagueña que vio al antiguo titular del Dulce Nombre recorrer sus calles.

En cuanto a la imagen, en 2014 se descubrió que la cabeza es de barro cocido cuando Manuel Mazuecos García llevó a cabo una profunda restauración realizándole un cuerpo anatomizado y dotando a la imagen de nueva policromía. Erguida, maniatada y con la cabeza ligeramente inclinada hacia la derecha se presenta con la barba ligeramente bífida, unos marcados pómulos y una cabellera donde sobresalen sus grandes rizos.

Virgen del Remedio

Durante la exposición pudimos contemplar la que es quizá la imagen más desconocida, la de la Virgen del Remedio. La escultura, fechada en el siglo XVIII, recibe culto en el beaterio de la Santísima Trinidad, portando al niño Jesús sobre su mano izquierda y sosteniendo el cetro con la derecha. Normalmente, viste el hábito trinitario, siendo apreciable los ojos de cristal y las pestañas postizas, al igual que el Niño Jesús. Este, realizado en madera tallada y policromada, bendice con la diestra y sostiene el orbe con la siniestra.

Aunque se desconoce su procedencia, la mayoría de los estudiosos creen que podría provenir de la Capilla de las Huérfanas de la Magdalena, pues en 1803, Bartolomé Cabello, director por entonces del citado beaterio, escribe al consistorio hispalense para solicitar la cesión de las imágenes y los altares que la capilla del hospicio de la Magdalena tenía, y que se encontraban sin culto. Entre las obras citadas, Bartolomé escribe lo siguiente: “una imagen de Nuestra Señora como de vara y media de alto con vestido blanco listado y guarniciones de encajes. Toca y sobretoca blanca. Corona de plata sin imperiales. El niño Jesús entre las manos con potencias, Mundo y cinco milagros de plata”.

 

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