Que la fe no tiene fronteras es una verdad indiscutible que se pone de manifiesto a miles de ejemplos que proliferan por los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade. Miles son los devotos de distintas advocaciones marianas o cristíferas que profesan su devoción a muchos kilómetros de distancia de aquellas advocaciones que ocupan un lugar de privilegio en sus respectivos altares de cabecera.
Devoción aparte, uno de estos ejemplos lo ha protagonizado el artista de Isla Cristina Manuel Carrasco, que este viernes puso boca abajo el coso de Los Califas, con una faena inolvidable de esas que pasan a la historia y que tuvo a bien, en uno de los momentos estelares del multitudinario concierto, dedicarle unos versos cantados a Nuestra Señora de la Paz y Esperanza.
Un instante que ha sido recogido por la cuenta de twitter @cpazyesperanza dedicada a la Coronación Pontificia de la Paloma de Capuchinos. Un emotivo instante para el recuerdo, para mayor gloria de la Reina de Capuchinos, que vuelve a demostrar que «La Paz no tiene fronteras».





