Advertisements
El Rincón de la Memoria, Sevilla

Los pasos de Santa Cruz

No es pequeño el número de pasos con los que ha contado la portentosa imagen del Santísimo Cristo de las Misericordias desde que se fundara la Hermandad de Santa Cruz en el otoño de 1904. El Martes Santo del año siguiente, la incipiente cofradía realizará estación de penitencia por vez primera a la Santa Iglesia Catedral, efectuándola desde el Convento de Madre de Dios y sobre el paso de El Duelo. Sin embargo, nunca llegaría a entrar en el templo metropolitano ante el retraso acumulado de la salida procesional, consecuencia de los percances de las dimensiones del paso procesional en la calle Segovia.

Aunque en 1911, se adquiere las andas del Señor del Silencio a la Hermandad de la Amargura, restaurado y reducido en tamaño. Pero aquel paso habría de estar pocos años en la corporación del Martes Santo, puesto que en 1922 se estrenaría un nuevo y magnífico altar itinerante para el Crucificado de las Misericordias. El boceto fue encargado al arquitecto Aníbal González y Álvarez Osorio, siendo los trabajos dirigidos por su hijo Cayetano González Gómez y corriendo la labor de talla y ebanistería a cargo del hermano de Santa Cruz Manuel Casana. Los faldones se confeccionaron por los hijos de Miguel Olmo, mientras que los candelabros de forja se ejecutaron en el taller de Magdalena y Compañía, diseñados por Antonio Contreras. Este paso de estilo gótico estaba rodeado de pinturas alusivas a la Pasión.

La ejecución de unas nuevas andas fue aprobada en Cabildo General Extraordinario celebrado el 23 de Mayo de 1972, después de que anteriormente fueran rechazados distintos bocetos realizados por el afamado Cayetano González. No sería hasta el Martes Santo de 1975 cuando se produce la sustitución del antiguo paso de Cristo, que había sido ampliado con anterioridad. Las nuevas andas se inspiran en las anteriores, conservándose para su iluminación los singulares candelabros de forja. El diseño del nuevo paso neogótico corrió a cargo de Antonio Martín Fernández, quien además hizo el trabajo de talla y dorado.

Rafael Barbero Medina ejecutó el apostolado de las esquinas siguiendo como modelo las figuras de la Puerta de la Concepción de la Catedral, mientras Rafael Gómez Millán ilustraría la pintura de las tablas de las capillas representando escenas de la Pasión: la Resurrección, el Calvario, el Descendimiento, el Prendimiento de Jesús, la Verónica en la calle de la Amargura, el Traslado al Sepulcro, la Entrada en Jerusalén, la Coronación de Espinas, el Sepulcro, la Sagrada Cena, la Sentencia, la Columna y Azotes, Bautismo del Señor, Caída en la calle Amargura, Oración en el Huerto y la Piedad.

Por su parte, las religiosas filipensas del Convento de Santa Isabel se encargaron de crear los bordados de los respiraderos. Ya en 1989 se estrenaría el llamador, realizado por los Hermanos Delgado López y obsequiado por la cuadrilla de hermanos costaleros, que se fundara en 1978.

Aunque en un principio y durante muchos años llevó respiraderos bordados, estos fueron sustituidos en 1996 por otros de talla procedentes del antiguo paso, restaurados y dorados en los talleres de Antonio Martín; también procedentes del primitivo paso son las excelentes maniguetas. Finalmente, los faldones van en terciopelo morado, con broches bordados y luciendo en el faldón central el escudo de la Corporación, todo ello obra de Francisco Carrera Iglesias, Paquili. 

Advertisements
Anuncios

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR
Aviso de cookies