Lucena se prepara para una histórica Procesión Magna que hará vibrar su alma cofrade

La presentación oficial del cartel y el logotipo en el Palacio Erisana marca el inicio de la cuenta atrás para un evento sin precedentes que fusionará arte sacro, tradición santera y proyección turística el próximo 27 de septiembre

A poco más de tres meses para una de las citas más esperadas del calendario cofrade andaluz, Lucena ha activado formalmente los engranajes de su Procesión Magna Pasionista, un acontecimiento que se celebrará el 27 de septiembre y que aspira a convertirse en una manifestación sin parangón de la religiosidad popular, el arte procesional y el sentimiento identitario de toda una ciudad. El Palacio Erisana fue anoche el escenario solemne donde se desvelaron los primeros elementos visuales de esta magna celebración: el cartel anunciador y el logotipo oficial, signos inaugurales de una propuesta que une fe, patrimonio, cultura y turismo en un mismo latido.

Una ciudad entera volcada con su Pasión

El acto, que congregó a una amplia representación de las hermandades lucentinas, estuvo presidido por Antonio Díaz, al frente de la Agrupación de Cofradías, acompañado por el alcalde Aurelio Fernández y el presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes. Fue Díaz quien proclamó el lema que sintetiza el espíritu del proyecto: «Lucena, vive la Pasión», un mensaje que no solo alude a la celebración de la Semana Santa, sino que también reivindica la vivencia íntima y colectiva de su herencia religiosa y cultural.

El recorrido procesional, según se detalló, contará con dieciocho pasos procedentes de diecisiete hermandades, a los que se sumará el acompañamiento de cinco formaciones musicales, componiendo así una sinfonía visual y sonora que hará desfilar por las calles del centro histórico siglos de devoción, historia y arte. El acontecimiento adquiere además una dimensión simbólica añadida, ya que coincide con la celebración del Día Mundial del Turismo, lo que convierte esta magna en una oportunidad de oro para posicionar a Lucena como referente nacional del turismo cofrade.

Una oportunidad para mostrar Lucena al mundo

En sus palabras, el alcalde Aurelio Fernández apeló al valor de la procesión como vehículo de proyección y reencuentro: “La Magna no será una procesión más; será el testimonio vivo de lo que somos como pueblo: una comunidad arraigada, con una memoria devocional vibrante y con una vocación de futuro cimentada en su patrimonio”. Fernández agradeció el compromiso de hermandades, cofrades y voluntarios, subrayando que esta iniciativa permitirá “contar Lucena al mundo desde su verdad más honda, la que no se explica, sino que se vive”.

Apoyo institucional y compromiso con la cultura popular

En su intervención, el presidente de la Diputación, Salvador Fuentes, ratificó el respaldo de la institución provincial, que junto al propio Ayuntamiento de Lucena, habilitará partidas presupuestarias específicas para la financiación del evento. Tras la firma del convenio de colaboración con la Agrupación de Cofradías, Fuentes subrayó que esta magna no es solo un desfile extraordinario, sino una expresión de humanidad y fraternidad: “Es un homenaje a la fe, al patrimonio inmaterial de nuestros pueblos y al compromiso social de las hermandades durante todo el año”.

Una obra pictórica que condensa el alma lucentina

El cartel oficial, encargado al artista Víctor Majón-Cabeza, fue una de las piezas más esperadas de la velada. Su propuesta plástica busca condensar la riqueza patrimonial y emocional de la Semana Santa de Lucena en una imagen compuesta por capas simbólicas, a modo de piel o corte transversal de su identidad. Dominada por los tonos rojos, azules y dorados, la escena está presidida por el Cristo de la Columna, que aparece integrado en un fondo que remite a elementos arquitectónicos tan reconocibles como el altar mayor y la cúpula del Sagrario de la Parroquia de San Mateo, columna vertebral espiritual de la ciudad.

En los márgenes laterales se distribuyen los escudos de las hermandades participantes, como constelaciones de una galaxia devocional en la que cada cofradía representa un fragmento del alma colectiva de Lucena. Majón-Cabeza confesó la dificultad de sintetizar una tradición tan compleja, pero reivindicó la figura del santero como “el centro invisible que vertebra toda la composición”, al estar presente simbólicamente en el rostro y la postura del propio Cristo, auténtico emblema del esfuerzo y la transmisión de una cultura centenaria.

Un logotipo con sello femenino y vocación integradora

Junto al cartel, se presentó también el logotipo oficial de la Procesión Magna, una creación de Lourdes Flores que, con trazo moderno y carácter evocador, busca ofrecer una imagen visualmente potente y funcional, que acompañe a todas las comunicaciones del evento. El diseño, aunque sobrio, incorpora guiños estéticos al imaginario cofrade lucentino, sin renunciar a la contemporaneidad de su propuesta.

Cuenta atrás para una vivencia total

A partir de ahora, Lucena activa la cuenta atrás hacia una jornada que se presenta como una vivencia total: la imaginería sacra, el lenguaje visual del cartel, la música procesional, la santería como seña de identidad patrimonial, la artesanía cofrade, la gastronomía local y la fuerza de las comunidades devocionales se entrelazarán en una experiencia irrepetible. Será el 27 de septiembre cuando todo cobre vida en las calles de Lucena. Hasta entonces, el mensaje ya ha sido lanzado: Lucena no se explica, Lucena se vive.