La Virgen presidió el presbiterio con un destacado conjunto patrimonial
María Santísima de las Angustias fue situada ayer en el presbiterio del Santuario con motivo de la festividad de la Natividad de María. La celebración estuvo acompañada por la Función Solemne y la Misa de Comunión General en honor de la Titular.
Para esta ocasión, la imagen fue ataviada por su vestidor, Antonio Bejarano, junto al equipo de camareras, con saya y manto de terciopelo azul de seda, ambos bordados en oro por Fernández y Enríquez en 2004.
El tocado adquirió un protagonismo especial al tratarse de un extraordinario encaje del siglo XIX, adquirido por la Hermandad en 2005 a la anticuaria Julia Candau. Era una pieza que ella misma denominaba Duquesa de Brabante, caracterizada por un dibujo preciosista y minucioso. La corporación conservaba tres piezas distintas de gran calidad procedentes de su colección.
La utilización de este encaje supuso también un recuerdo a Julia Candau, recientemente fallecida, y un reconocimiento al afecto que profesó a María Santísima de las Angustias, así como a la generosidad con la que siempre facilitó las cosas a la Hermandad. Que en paz descanse.
Nuevos estrenos y piezas históricas
El conjunto incorporó unos puños de encaje Duquesa del siglo XIX, donados por Francisco Conde en 2019, además de un nuevo pañuelo de gran delicadeza. Se trataba de una pieza del siglo XIX realizada en Punto de aguja, con un original dibujo geométrico y cuatro ramilletes de flores situados en sus esquinas, donada por Juan Carlos Vázquez Alejo.
También estrenó un extraordinario fajín de espolín del siglo XVIII, de color malva y confeccionado con sedas de diferentes tonalidades y plata, que había sido donado por los hermanos Rodrigo y Jacobo Jiménez.
Un ajuar de joyas enriquecido con nuevas donaciones
Entre las joyas que lució la Virgen destacó un alfiler de oro con dos rubíes y una esmeralda, del que pendía un magnífico topacio. La pieza había sido donada por María de las Mercedes Martín-Barbadillo.
La imagen portó igualmente el rosario de ágata roja natural facetada del siglo XIX, donado por el Grupo Joven en 2023. La pieza incorporaba una medalla de oro grabada con el Ora Pro Nobis, concebido como oración continua a la Virgen.
El ajuar se completó con diversas piezas de su patrimonio devocional, entre ellas la medalla de la Virgen Niña, especialmente relacionada con la festividad que se conmemoró; el puñal de oro; la medalla de los Desamparados; y el broche de amatistas y brillantes donado por un grupo de hermanos. También lució broches pertenecientes a la familia Casablanca.
La medalla de la Virgen de África, símbolo del homenaje a Ceuta
Uno de los detalles más significativos del conjunto se encontró sobre el pecho de María Santísima de las Angustias, donde portó una medalla de oro de la Virgen de África, Patrona de Ceuta.
La Hermandad quiso encomendarse especialmente a esta advocación para que amparase a tantas personas que estaban sufriendo en esa querida tierra, en la que vivían hermanos de la corporación. La presencia de esta medalla introdujo así una dimensión devocional y afectiva particularmente vinculada a Ceuta dentro de la composición preparada para la Natividad de María.
Peana decimonónica y flores en tonos rosas y blancos
La Virgen quedó asentada sobre una peana confeccionada con elementos del siglo XIX, propiedad de la Hermandad, a la que acompañaron dos ángeles pasionistas procedentes del paso del Señor.
El montaje quedó rematado por un exorno floral dispuesto en tonos rosas y blancos, con las rosas y los nardos como especies predominantes. El conjunto reunió de este modo patrimonio histórico, nuevas donaciones y elementos de marcado contenido devocional para acompañar a María Santísima de las Angustias durante la celebración de la Natividad.
Entre todos los elementos que conformaron la presentación destacó especialmente el homenaje a Ceuta, expresado a través de la medalla de oro de la Virgen de África que la Titular llevó sobre su pecho.





