La Orden Seglar de la Bienaventurada Virgen María, conocida popularmente como Los Servitas, estrenará el próximo Viernes de Dolores nuevos respiraderos para el paso de palio de Nuestra Señora de los Dolores por las calles de Carmona. La corporación del Divino Salvador continúa así completando las andas procesionales, estrenadas en 2016, de su titular mariana, cuyo paso, cuanto menos, destaca por su gran singularidad, que evoca a la Semana Santa de siglos pasados. Este exquisito altar andante cobijará a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, una obra atribuida a Cayetano da Costa hacia 1784.
Tras la conclusión el pasado año del techo de palio y parte de las pinturas del nuevo paso de palio de la dolorosa, actualmente se está llevando así a cabo la segunda fase de este proyecto. En este caso, incluye la realización de nuevos respiraderos, maniguetas y flameros para las esquinas, así como la parte textil correspondiente a dichos respiraderos y los nuevos faldones.
El diseño y realización de todo este proyecto es obra del orfebre Juan González, quien ha recurrido a la idea decimonónica sobre los pasos de palio de la Semana Santa, siguiendo para su decoración elementos del estilo neomanierista propio del siglo XIX. Los respiraderos se han concebido al modo de las cresterías de las antiguas rejas que cerraban las capillas mayores de catedrales y santuarios, ejecutadas con cintas de hierro caladas, motivos vegetales, mascarones y demás ornamentos que tenderán a enmarcar las grandes cartelas que exaltan la figura de María.

En razón de ello, el trazado incluye siete grandes cartelas en las que se inscriben expresiones que el pueblo de Dios proclama de María y que están tomadas de la más antigua letanía dedicada a los dolores de la Virgen. Estas letanías nacieron en la denominada «Observancia Germánica de la Orden de los Siervos de María» entre el siglos XVI y XVII, posteriormente reutilizadas por Pío VII en las que dedicó, con posterioridad a su cautiverio, a Nuestra Señora de los Dolores.

El espacio de los respiraderos irá recubierto por un trabajo de tejido de cinta trenzada a modo de los cilicios corporales, usados antaño por los que optaban por la vida penitencial. Sobre esta pieza tejida a mano irán las cresterías de orfebrería. El paso se completará con un juego de cuatro maniguetas siguiendo el juego de volúmenes, propios de la orfebrería del siglo XVII, y cuatro hidras flameras que darán unirán visualmente la parihuela y sus elementos con el palio.




