Otro miserable ataque a los sentimientos religiosos

Ha vuelto a ocurrir. Un sujeto que puede ser catalogado de cualquier forma salvo de artista ha vuelto a utilizar una imagen devocional para hacerse famoso, a costa de insultar a miles de devotos, cristianos y cofrades. En este caso ha utilizado una dolorosa de una hermandad cordobesa para, mediante la ridiculización más vulgar y zafia, conseguir alcanzar su único objetivo, la provocación más repugnante y barriobajera. 

Así definen el «trabajo» de este sujeto que se autodefine como «artista». «Si algo tienen en común todos los trabajos de Naro Pinosa es que se podrían definir como la provocación hecha collage. Imágenes santas mezcladas con terror, desnudos con animales o incluso algunas de las princesas más míticas de Disney fusionadas con iconos de la cultura pop irreverentes a más no poder. 

Este artista (sic) de la mezcla confiesa que no suele seguir ningún patrón a la hora de crear, su técnica es simplemente dejarse llevar por la imagen e ir dándole forma. Reconoce no tener técnica ni paciencia, pero si algo está presente en todos sus trabajos es su increíble talento y visión a la hora de contar. 

Define su estilo como candy y bizarro, aunque se decanta más por esto último, y confiesa no pretender lanzar ningún mensaje con sus creaciones, si algo le gusta de su obra es que cada persona pueda ser libre de interpretarla como quiera, tanto si les parece humillante como una genialidad». 

El único calificativo posible es lamentable, vergonzoso, hiriente. Una bazofia. Provocación burda y zafia. Un despropósito impresentable que esperemos tenga la adecuada respuesta por parte de la hermandad afectada que debe emprender de manera inmediata contundentes acciones legales contra el sujeto que ha perpetrado semejante ataque contra los sentimientos religiosos de miles de personas. Que no caiga en saco roto. 

Habrá quien no entienda que reproduzcamos la miserable composición. En este caso lo entendemos imprescindible para que todos nuestros lectores sean conscientes del nivel alcanzado para que al mismo tiempo se comprenda nuestro ruego de medidas contundentes. Que así sea.