Hay escenas que guardan un significado intrínseco que trasciende de la mera escena que muestran. Una de esta escenas se ha producido en la mañana de este martes en la iglesia de San Jacinto, en el corazón de la Córdoba más íntima, a los pies de ls Virgen de los Dolores, la Señora de Córdoba. Ante Ella ha llegado a hombros uno de sus hijos más célebres, Pablo García Baena, después de haberse celebrado el funeral en una Parroquia de San Miguel atestada de cordobeses que han acudido a rezar por uno de sus conciudadanos más ilustres que se marchó de este mundo hace apenas unas horas.
Así lo ha confirmado la cofradía de los Dolores mediante una breve nota difundida a través de sus medios oficiales de comunicación, subrayando que se ha oficiado un responso por el alma del “poeta de la Virgen”, en cumplimiento del deseo del inmortal escritor que “quería que su entierro fuese a los pies de la Virgen y no podía despedirse sin despedirse de Ella. Un hecho, como tantos que D. Pablo protagonizó a lo largo de su existencia, que ha deparado intensos momentos de emoción y recogimiento cuya imagen pasará a la historia de Córdoba, sus cordobeses y sus cofradías.





