Paco Pardo alerta del impacto del encarecimiento del oro en los talleres de dorado y restauración: “No hablamos de un ajuste. Hablamos de viabilidad”

El dorador Paco Pardo ha puesto el foco en la escalada histórica del precio del oro, una circunstancia que, según sus propias palabras, trasciende el ámbito de la inversión para convertirse en un problema estructural para talleres y artesanos. “El costo del oro para los talleres y artesanos bate récords: +74% en un año”, subraya con rotundidad, situando el debate en términos de sostenibilidad económica y continuidad profesional.

La magnitud del incremento queda reflejada en los datos aportados por el propio profesional: “En marzo de 2025 el gramo estaba en 85€. Hoy, marzo de 2026, supera los 148€”. Esta variación, que para determinados perfiles inversores puede interpretarse como una coyuntura favorable, implica, sin embargo, una alteración profunda para quienes adquieren oro fino real de forma periódica para el desarrollo de su actividad. “Para el inversor puede ser una gran noticia, pero un taller que compra oro fino real cada semana, es un cambio estructural”, advierte.

Contratos cerrados y plazos largos frente a una materia prima volátil

El análisis de Paco Pardo incide especialmente en la naturaleza contractual del sector del dorado y la restauración. “En nuestro sector muchos trabajos se firman con precios cerrados y plazos largos”, explica, detallando que restauraciones, dorados completos o distintas fases de intervención pueden ejecutarse incluso años después de haberse formalizado el presupuesto inicial.

En este contexto, el encarecimiento de la materia prima adquiere una dimensión crítica. “Cuando la materia prima casi se duplica, el taller no puede absorber solo ese impacto sin reducir su margen hasta niveles insostenibles”, sostiene, descartando que se trate de una fluctuación ordinaria. “No hablamos de un ajuste. Hablamos de viabilidad”, insiste, trasladando la cuestión del terreno coyuntural al estrictamente empresarial.

Revisión de contratos vinculada al precio del oro

Lejos de plantear un escenario alarmista, el artesano enmarca su reflexión en parámetros de gestión responsable y planificación económica. “Y esto no es alarmismo. Es gestión empresarial”, afirma, defendiendo la necesidad de adaptar las condiciones contractuales a la realidad del mercado. En su opinión, la continuidad en el uso de materiales de máxima calidad exige una respuesta proporcional y estructurada.

Si queremos seguir trabajando con oro de 23¾ quilates, con la calidad que exige el patrimonio, los contratos deben contemplar revisiones vinculadas al precio de la materia prima y es ello lo que solicitamos desde este taller de dorado y restauración Paco Pardo”, manifiesta. La petición se fundamenta en la preservación de los estándares técnicos y artísticos que demanda el patrimonio histórico, cuya intervención requiere materiales nobles y procesos rigurosos.

Asumir variaciones normales, no incrementos del 74%

Pardo establece una distinción clara entre las oscilaciones habituales del mercado y la magnitud del aumento registrado en el último año. “Igual que ocurre en otros sectores donde el material es volátil, el taller puede asumir variaciones normales. Lo que no puede asumir es una subida del 74% sin adaptar las condiciones”, recalca, enfatizando la excepcionalidad del momento y sus consecuencias directas en la estructura financiera de los talleres.

La reflexión concluye con una apelación directa a la corresponsabilidad en la gestión económica del sector: “El oro sigue siendo valor. Ahora toca que la gestión por parte de todos esté a la misma altura”. Una afirmación que sintetiza la preocupación real de los talleres ante un escenario de precios sin precedentes y que abre el debate sobre la necesaria actualización de los marcos contractuales en el ámbito de la artesanía vinculada al patrimonio.