Patricio Ruíz oficia los cultos a la Virgen de la Soledad de Villafranca

Durante la celebración, la hermandad ha presentado el boceto de saya que vestirá la V. de la Soledad para la salida extraordinaria del XXV Aniversario de su Coronación litúrgica, invitando a la colaboración a través de trozos de tela

Patricio Ruiz Barbancho, el nuevo párroco de la localidad y consiliario de la Hermandad de la Soledad, tomó posesión la tarde noche del 10 de septiembre, de su nuevo destino y la fecha en que se ha incorporado a esta localidad, le ha llevado a oficiar el triduo que se celebra  en la ermita de Las Angustias a la Virgen de la Soledad.

Durante las celebraciones, la cofradía ha ido presentado cada noche del triduo el boceto de la saya que vestirá la Virgen de la Soledad en la salida extraordinaria del XXV Aniversario de su coronación litúrgica. 

Se trata de una saya bordada en oro sobre rico terciopelomorado de algodón 100% clase Royal, cuyo diseño y ejecución han sido confiados al bordador Rafael Carmona Nieto. El dibujo de inspiración barroca, brota con movimiento asimétrico como si fuera un jardín vivo que florece  en medio del dolor y la esperanza que resplandece en la soledad de María. La Hdad ha invitado a participar y a despertar la generosidad de los feligreses a través de un boceto de papel, a tamaño real de la saya, sobre el que se han trazado más de 1500 cuadros con un precio de 2 euros cada uno y sobre el que cada colaborador podrá inscribir sus siglas y así sentirse orgulloso de haber aportado su grano de arena para vestir a la Madre. 

En una nota, la corporación ha indicado que el sacerdote, al igual que los feligreses que están acudiendo a los cultos, ha felicitado a la hermandad por el estado de la ermita, tanto en su mantenimiento como en  la belleza en el que está montado el Altar de Cultos, candelería, colgaduras, flores, telas… cabe destacar el respeto y el silencio en el que han ido transcurriendo cada una de las homilías del Triduo, en las que solo se escuchaban las palabras de don Patricio y la respuesta, al unísono, de una feligresía que abarrotaba la ermita de las Angustias.