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Podemos estima que el estado de alarma concluirá el 31 de diciembre de 2022

Habrá quien lo tome con incredulidad y quien lo niegue categóricamente, apelando al error humano tipográfico o cualquier otra excusa. Como habrá quien garantice que simplemente es una fecha elegida para situar un horizonte determinado sin mayor implicación. Pero lo cierto y verdad es que para muchos, los presuntos errores perpetrados por este gobierno -es un decir- y sus partidos adyacentes hace mucho tiempo que dejaron de ser ser considerados casuales. Lo ha destapado el diario digital Vozpópuli: Podemos estima que el Estado de alarma durará hasta el 31 de diciembre de 2022. 

Así se desprende de la enmienda, suscrita por el partido de extrema izquierda junto con sus socios ideológicos ERC y Bildu, a los presupuestos Generales del Estado, cuyo texto completo pueden consultar aquí. El propio diario digital pone en cuestión la presunta fecha incluida en el texto, 31 de diciembre de 2022, pero llama poderosamente la atención que en un documento oficial presentado en el Parlamento se pueda cometer semejante errata y ser casual. 

En concreto, el texto indica que: «procede ahora extender en el tiempo las medidas previstas en el Real decreto ley 11/2020 de 31 de marzo, en lo que a la suspensión de lanzamientos para hogares vulnerables sin alternativa habitacional se refiere, hasta la finalización de la vigencia del actual estado de alarma, cuya duración estimada llegará hasta el 31 de diciembre de 2022». Una fecha que ha hecho preguntarse a más de uno si efectivamente se trata de una equivocación, o si por contra el partido de extrema izquierda dispone de una información que al resto de mortales se nos ha negado. 

El tiempo dará o quitará razones pero, de ser cierto, estaríamos ante un escándalo de proporciones siderales en la medida en que situaría el final del estado de alarma, con todas las implicaciones que desde el punto de vista de recorte de derechos fundamentales de los ciudadanos supone, muy cerca del final de la legislatura traduciéndose, de facto, en un mandato absolutamente irregular democráticamente hablando y sus implicaciones serían incalculables en lo que se refiere a la recuperación de la normalidad perdida y a las consecuencias irreparables derivadas para la economía social y nacional y a la celebración de cualquier acontecimiento masivo como las fiestas de la primavera, el Rocío o la Semana Santa, que quedarían heridas de muerte de ser cierto semejante horizonte.

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