Polémica en un pueblo de Badajoz por la pretensión de realizar dos insólitas procesiones de Semana Santa motorizadas que no han sido autorizadas por el obispado

Como suele decirse de cuando en cuando, en ocasiones, la realidad supera con creces a la ficción. Una máxima que se puede aplicar en toda su dimensión con lo ocurrido en las últimas horas en un pueblo de Badajoz, Navalvillar de Pela, una localidad de unos 4.500 habitantes, dependiente del obispado de Plasencia. La llamativa información comenzó a gestarse hace unos días cuando el responsable de la Parroquia de Santa Catalina de Alejandría solicitó al ayuntamiento del pueblo autorización para celebrar procesiones de Semana Santa. 

Unas procesiones un tanto peculiares, toda vez que se pretendía que tuvieran lugar en vehículos motorizados. La idea era que tanto la procesión del Silencio como la del Santo Entierro, a celebrar el Jueves y Viernes Santo, respectivamente, se celebrasen de este modo, en virtud del bando aprobado por el consistorio, que subrayaba que «las imágenes se iban a sacar en procesión en vehículo a motor, quedando prohibido el traslado por medio manual». 

«En los vehículos -prosigue el bando- solo podía viajar una persona, el conductor, para cumplir las disposiciones en materia de transporte y movilidad», todo ello complementado con «otro vehículo con un altavoz para emitir marchas procesionales de Semana Santa y música religiosa, igualmente con el conductor solamente». A fin de evitar contagios, se prohibía a los conductores de los vehículos de las procesiones «bajar de ellos y que generen contacto con los vecinos que contemplen los pasos desde sus domicilios». Finalmente, el bando «recomendaba a los vecinos que permanezcan en sus domicilios, ventanas o balcones al paso de las imágenes y extremen las medidas de precaución para evitar contagios». 

Sin embargo, esta pretensión no ha sido autorizada por el obispado de Plasencia que ha considerado que, tras dejar claro que se trataba de una iniciativa particular acerca de la cual no se habría hecho consulta alguna al obispado, considera que «la actividad que se proyecta realizar supone una desnaturalización del sentido cristiano de las procesiones», subrayando que «los supuestos beneficios espirituales de ese desfile de las imágenes se podrían conseguir, con mayor aprovechamiento, por otros medios más acordes con el momento actual». Por todo ello el Obispado no ha dado su autorización a la actividad prevista.