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Puñaladas electorales macarenas

Sí. Lo sé, querido lector. Usted esperaba que yo esta semana le hablara de la vuelta de las procesiones a Sevilla, de lo que vamos a ver mañana y de lo que nos queda por divisar más adelante.

Perdóneme de entrada, pero este humilde redactor no va a perder tiempo y energía en valorar un circo, ya que ésa es la única calificación que puede tener la situación que se vive en los últimos días en la capital hispalense.

Dicho esto, la brújula gira rápidamente hacia la Resolana y se para en el corazón de la devoción macarena. La cofradía es noticia esta semana por varios motivos, algunos agradables y otros muy desagradables, pero hay temas que deben copar única y exclusivamente los salas de los tribunales.

La primicia cofrade macarena, en la que se pone el foco en estas líneas, es la candidatura de Santiago Álvarez a hermano mayor. Ciertamente es un secreto a voces desde hace casi un año, que se ha extendido paulatinamente de cofrade a cofrade como la nube de incienso por la iglesia en el culto de rigor.

Álvarez publicó en la jornada de ayer viernes una carta en la que expone mucho más que una simple declaración de intenciones.

El aspirante a hermano mayor deja claro desde el comienzo que es hora de acostumbrarse a que se presenten varios candidatos a los comicios de las hermandades, haciendo alusión a la diversidad de primas que pueden existir y al número de hermanos, que en el caso de la Macarena con más de 16.000 es muy alto.

Esta afirmación deja sin ir más lejos en paños menores al pastor emérito de nuestra diócesis, Don Juan José, que durante todo su episcopado en Sevilla luchó para que las cofradías unieran posturas y se presentara 1 única lista.

Junto a ello, Santiago Álvarez apela a una hermandad como una comunidad de personas, que lleven adelante los fines que dictan las reglas de la cofradía (caridad, culto y formación) pero, dice Álvarez textualmente: «Con algo más que la fuerza de la inercia o a golpe de iniciativa de marketing». ¿A qué se refiere concretamente el postulante macareno? ¿Pensará quizás que las iniciativas de su oponente, el hermano mayor José Antonio Fernández Cabrero, surgen de forman fortuita o con guiños publicitarios?

El escrito del candidato prosigue repartiendo leña a la gestión actual de la Macarena, pues además de dejar patente que busca una corporación igualitaria que hoy, al parecer por el texto, brilla por su ausencia. Pero Álvarez pasa además al tema cofrade, pues el veterano hermano desea «ver a la Virgen poblando las calles», como si se tratara de una utopía inalcanzable; pero hay que recordarle a Don Santiago que la Esperanza lleva siglos procesionando por Sevilla, y si no lo hace desde 2019 es porque el mundo ha vivido la peor pandemia en un siglo con millones de muertos en todo el mundo. ¿O tal vez se refiere Álvarez a la famosa salida extraordinaria de la Virgen por el 425 aniversario que Cabrero descartó por la cercanía con la que protagonizó la Reina de San Gil en 2014?

Espere por favor un poco más porque llega la traca fuerte: la visión de Santiago Álvarez sobre lo que debería ser un hermano mayor. El aspirante dice que el mandatario macareno debe ser «un ejemplo de sencillez y modestia, y presentarnos a Sevilla y el mundo como parte activa y comprometida de la Iglesia, no con la superioridad de un tutor paternalista». Caramba, cualquiera pensaría, a juzgar por estas frases, que Fernández Cabrero ha regido la corporación del arco con vara inquisitorial de hierro; y además chirría bastante porque será difícil encontrar, desde la opinión de este redactor, un dirigente cofrade tan comprometido y receptivo como el actual de la Macarena».

Y, finalmente, Don Santiago lanza el resto de la munición con el equipo. Ay el equipo. Álvarez declara que la profesionalidad de la preparación con la que cuenta su grupo «no va reñida con su sentido de hermandad, como lo entendemos en Sevilla». A raíz de esta declaración, ¿ha perdido la Macarena el sentido de hermandad? ¿Plantea Álvarez que el cántabro Fernández Cabrero no sabe gobernar como se entiende en Sevilla?

El campo de batalla, querido lector, está preparado en la trinchera macarena. Quedan menos de dos meses para las votaciones y los dardos ya vuelan por la muralla. Y esto, solo es el comienzo. Disfruten del espectáculo.

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