Córdoba, ⭐ Portada

¿Qué le ha ocurrido al azulejo de la Candelaria?

Los vecinos del Compás de San Francisco y, en particular, los hermanos del Huerto han comprobado sobresaltados como el retablo cerámico que firma parte indisoluble desde hace casi dos décadas ha desaparecido del lugar que habitualmente ocupa frente a la puerta de entrada de la iglesia parroquial de San Francisco y San Eulogio. 

Los ataques que cada vez con mayor frecuencia sufre todo aquello que tiene que vez con la religiosidad popular, la religión católica en general y las cofradías en particular han provocado en muchos la inquietud y el revuelo -consecuencia directa de los tiempos de tribulación y de reinstauración de enfrentamientos pretéritos que nos ha tocado vivir-, pero afortunadamente nada más lejos de la realidad, para tranquilidad de propios y extraños, habida cuenta de que ha sido la propia Hermandad la que ha procedido a retirarlo con el objetivo de las restaurar las piezas que están deterioradas y reintegrar la pieza a su lugar. Una acción acometida por consejo del autor de la obra orientada a que la pieza íntegra recupere su tonalidad original.

Una verdad que tranquiliza pero que al mismo tiempo, provoca un cierto desasosiego, toda vez que quien más, quién menos, lo primero que ha pensado al constatar su desaparición, no ha sido que se trataba de un ejercicio de conservación sino la consecuencia de una noticia de sucesos, un ataque o un destrozó, lo que revela el estado de ansiedad social e intranquilidad en el que estamos instalados. Un extremo que debería llevar a la reflexión de todos.

Sea como fuere, el azulejo de la Candelaria forma parte de la imagen de Córdoba desde que, dentro de la conmemoración de los XXV años de la primera salida procesional de la Dolorosa, su cuadrilla de costaleros donase a la Hermandad un azulejo conmemorativo con la imagen de la Virgen así como una inscripción en la que se puede leer: “Tu cuadrilla de Costaleros en el XXV aniversario de tu primera salida procesional, para que sigas guiando los pasos a generaciones venideras con tu luz purificadora».

La pieza está realizada por Francisco José Moya Toro, fábrica cerámica artística de Joaquín Soriano, en Benacazón, Sevilla y refleja la imagen de María Santísima de la Candelaria en una de sus visiones más icónicas, vestida con su tradicional saya blanca, toca de sobremanto y manto rojo, así como tocado ejecutado con blonda, recordándonos a aquellas añejas fotografías de finales de los años 80 y 90. 

La imagen queda rodeada por una orla con decoración rocalla, tomada del propio diseño del palio que cobija a nuestra Virgen cada Domingo de Ramos, así como el azahar, flor característica de los naranjos de nuestra Calle “de la Feria” en cada Primavera y que acompañan con su olor los primeros pasos de María Santísima de la Candelaria en cada Estación de Penitencia.

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