Salvador Fuentes reivindica la dimensión espiritual e histórica de San Fernando en la exaltación organizada por la Hermandad de Linares

La parroquia del Sagrario de la Catedral ha acogido un acto de marcado contenido histórico, espiritual y devocional con motivo de la exaltación a San Fernando, pronunciada por el presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, en una convocatoria promovida por la Hermandad de la Purísima Concepción de Linares. La intervención ha girado en torno a la figura del monarca castellano, profundizando en su condición de rey santo, en su relación con Córdoba y en los vínculos tradicionales que lo unen a la devoción mariana de Linares.

Una reflexión sobre el rey santo desde la fe y el servicio

Durante su disertación, Fuentes ha planteado una lectura de la figura de Fernando III de Castilla sustentada tanto en la dimensión histórica como en la espiritual del soberano, presentándolo como un gobernante cuya trayectoria trascendió el ámbito estrictamente militar y político. El presidente provincial ha definido al monarca como “rey y santo, espada y oración, cetro y humildad”, una formulación con la que ha pretendido condensar la dualidad existente entre el ejercicio del poder y la vivencia religiosa que, a su juicio, caracterizó al santo rey.

En este contexto, ha defendido que la vida de San Fernando no puede entenderse únicamente como una sucesión de campañas militares ni como un relato exclusivamente territorial, sino como una experiencia guiada por la fe y el sentido trascendente de la autoridad. Según ha expuesto, el reinado del monarca constituyó “una peregrinación de fe en medio de la historia”, insistiendo en la idea de una autoridad concebida desde la espiritualidad, el compromiso moral y el servicio.

La unidad de Castilla y León y una concepción del poder basada en la virtud

El máximo responsable de la institución provincial también ha profundizado en la capacidad política de San Fernando para articular la unión de Castilla y León, resaltando la visión integradora que, según ha señalado, definió su reinado. En este sentido, ha defendido la capacidad del monarca para comprender que la unidad de un reino no podía sostenerse desde la imposición, sino desde la armonía, el equilibrio institucional y una noción de la convivencia sustentada en la responsabilidad.

Fuentes ha subrayado igualmente que el santo rey entendía el ejercicio de la autoridad como un deber cimentado en el servicio, indicando que el poder debía responder tanto a una responsabilidad ante Dios como ante los hombres. De este modo, ha incidido en la idea de un gobernante cuya legitimidad descansaba tanto en la ley como en la virtud, configurando un modelo de gobierno donde el ejercicio de la autoridad se encontraba ligado a un profundo sentido moral.

La conquista de Córdoba y el legado de las iglesias fernandinas

Otro de los ejes centrales de la exaltación ha sido la conquista de Córdoba en 1236, episodio sobre el que el presidente de la Diputación ha proyectado una interpretación centrada en la transformación espiritual de la antigua capital califal tras la entrada del monarca castellano. A partir de este acontecimiento, Fuentes ha profundizado en la huella patrimonial y religiosa dejada por San Fernando en la ciudad.

Especial atención ha dedicado al conjunto de las denominadas iglesias fernandinas, descritas como un “patrimonio vivo” en cuyos espacios, según ha manifestado, aún permanecen las huellas de casi ocho siglos de religiosidad popular, bautizos, plegarias, procesiones y repiques de campanas, configurándose como un legado de extraordinaria relevancia para la identidad espiritual cordobesa y para la conservación de una memoria histórica profundamente enraizada en la ciudad.

La vinculación de San Fernando con la Virgen de Linares

La exaltación también ha reservado un espacio destacado para la relación tradicional entre San Fernando y la Virgen de Linares. Fuentes ha recordado la devoción del monarca hacia la imagen mariana, asegurando que el rey encomendaba a la Virgen tanto sus empresas militares como sus decisiones espirituales, situando la oración en un plano tan determinante como la estrategia y otorgando a la fe un peso decisivo dentro de su acción de gobierno.

Según ha expuesto el presidente provincial, esta vinculación histórica con la advocación de Linares constituye uno de los elementos simbólicos más significativos en la construcción de la memoria devocional en torno al rey santo y su presencia en Córdoba, reforzando una tradición espiritual que permanece profundamente arraigada en la ciudad.

Una llamada a reivindicar la vigencia moral y espiritual del monarca

La intervención ha concluido con una reflexión sobre la vigencia espiritual y moral de San Fernando, cuya figura ha sido presentada como un referente ético y un modelo de conducta de permanente actualidad. Fuentes ha defendido que exaltar al monarca no supone únicamente rememorar una victoria militar o evocar un episodio del pasado, sino reivindicar un ideal de gobierno basado en la responsabilidad, el servicio y la humildad.

En este sentido, ha sostenido que San Fernando representa el modelo de gobernante que entiende la autoridad no como un privilegio, sino como un compromiso moral al servicio de los demás, una concepción que, según ha expresado, continúa proyectando significado más allá del contexto histórico en el que se desarrolló su reinado y mantiene plena capacidad de interpelación en el presente.