El pasado 28 de febrero de 2018 pasó a los anales de la Hermandad del Rocío de Pasión de la localidad cordobesa de Cabra como un día histórico para la corporación al haber sido presentada la maqueta de su paso de misterio. El próximo Viernes Santo, la cofradía egabrense comenzará a ver cumplido un sueño que ha sido materializado por el imaginero lucentino Francisco Javier López del Espino. El pasaje a representar es el Sagrado Encuentro de Cristo y María en la calle de la Amargura. Los primeros pasos que ya vislumbra este proyecto se vieron concretados el pasado mes de noviembre, cuando la hermandad establecía una cita en el Centro Filarmónico Egabrense para presentar los bustos de las imágenes de San Juan Evangelista y del Centurión Romano a pie que se incorporarán al grupo escultórico del misterio, así como de otros diseños de otros proyectos para el periodo 2019-2020. Dos impactantes bocetos que auguraban un éxito sin paliativos para uno de los misterios más esperados del futuro inmediato. La primera de estas impactantes imágenes San Juan Evangelista fue bendecida este sábado 16 de marzo en la iglesia de San Juan Bautista del Cerro en el transcurso de la Solemne Función Principal dedicada a Nuestro Padre Jesús de la Salud a cuya conclusión tuvo lugar el Pregón de la Juventud a cargo de María Ruiz Piedra presentado por Ángel Moreno Cañete.
En palabras del Catedrático de Bellas Artes D. Eduardo Gonzalez Cano, «el imaginero lucentino Francisco Javier López del Espino, presenta en esta ocasión una nueva visión personal de la Imagen de San Juan Evangelista, talla realizada en madera de cedro real y con una estatura de 1,80cm. Una nueva creación escultórica que viene a completar la primera fase del paso de misterio de la Hermandad del Rocío de Pasión. En esta ocasión nuestro imaginero gira su visión personal sobre la imagen del discípulo amado hacia el barroco clásico, puro, sin estridencias, relajado en las formas, suave en sus contornos y centrado en la sencillez de los movimientos. Nos encontramos ante una imagen llena de unción, cargada de intenciones y con una mirada serena y conciliadora que va directa al espectador. Podemos calificarlo como un San Juan itinerante, adaptado al misterio que representa, una interpretación personal de López del Espino dónde vemos la evolución continua de su obra escultórica.
Viendo y deleitándonos en la escultura, observamos que el imaginero ha centrado su trabajo en buscar una de las raíces de la escultura barroca andaluza, líneas suaves en la talla sin buscar los giros imposibles, sino centrándose en modelos de los grandes maestros pero inculcando su propio estilo. Nos llama la atención su movimiento de caída hacia la derecha y su mano izquierda consolando a la Virgen del Rocío de Pasión en su tránsito de encuentro en la vía dolorosa. López del Espino no sólo nos sorprende con el bello rostro de San Juan, sino que además nos lanza un mensaje lleno de significado en las magníficas manos del santo que transmiten fuerza, delicadeza y maestría en su elaboración, siendo del mismo calado la hechura completa de la imagen que técnicamente nos presenta la evolución sensata y fruto del estudio-trabajo de nuestro escultor. Otro capítulo a reseñar es la sensacional policromía de la que goza la escultura, reseñando la suavidad en la pintura y los efectos de sombras y formas que concluyen con un trabajo meticuloso y elaborado. La bendita Imagen de San Juan Evangelista ya recibe culto junto al Señor de la Salud y María Santísima del Rocío de Pasión en el templo cristiano más antiguo de Cabra, para admiración y culto de todos sus devotos».
Fue el 12 de noviembre de 2017 cuando la hermandad procedía a la firma del contrato para la ejecución de las imágenes secundarias del misterio, el cual se realizará en dos fases: una en 2019 y otra en 2021. El buen hacer de López del Espino y su interés, ilusión y dedicación lo llevaron a ser elegido, entre otras dos posibilidades más que manejaba la cofradía, para materializar este proyecto. Las nuevas imágenes, dotadas de una gran expresividad y dinamismo, que acompañarán al Señor de la Salud (Juan Bautista Jiménez Rosa, 2015) y a María Santísima del Rocío de Pasión (Francisco Campos Serrano, 1947) son dos romanos –uno de ellos a caballo- y San Juan Evangelista.
Un proyecto que ha llenado de ilusión a la corporación egabrense, tal y como ha puesto de manifiesto su hermano mayor, Eduardo Luna, en declaraciones concedidas a Gente de Paz, en la que ha afirmado que “este proyecto supone para la Hermandad todo, la materialización de todos los esfuerzos y compromisos de la nueva junta de gobierno, que está dirigidas a este proyecto que va a marcar una nueva etapa, una etapa definitiva en la cofradía”. Luna subraya su orgullo y responsabilidad “por ver dónde estamos en la actualidad, presentando un Misterio de esta envergadura” partiendo “de la situación delicada que teníamos en 2013”, al tiempo que pone de manifiesto que la “hermandad está plenamente centrada en este proyecto sin descuidar el desarrollo de las diferentes actividades caritativas en las que se halla inmersa”.
Con respecto a los plazos, el hermano mayor confirma que en el año 2019 se completará la primera fase, compuesta por un legionario romano y la imagen de San Juan Evangelista. La segunda fase, que es la mayor envergadura, Quinto Cornelio a caballo, está previsto que se concluya en 2021, coincidiendo con el último año del mandato de esta junta de gobierno. Estos son los plazos previstos a priori, sobre los que Luna aclara que “si las circunstancias exigen que deban alargarse por motivos de agenda, bien del escultor, bien de la Hermandad, podría demorarse un año más”. Luna ha explicado que se decantaron por López del Espino porque fue el que “puso la ilusión, las ganas y el conocimiento, arriesgando muchísimo para ir de la mano de la Hermandad”, para materializar un Misterio cuya ejecución tenga repercusión, “no solo para la Semana Santa de Cabra, sino para la de toda Andalucía, para que se sepa que estamos ahí”
El escultor Francisco Javier López del Espino es una de las figuras más importantes entre las nuevas generaciones de imagineros. Domina las técnicas necesarias para la realización de imágenes sagradas, como el modelado en barro, la talla y la policromía al óleo. Su completo conocimiento de la anatomía humana y del estudio de proporciones le permiten esculpir imágenes religiosas de gran equilibrio visual y de altísima calidad. Su producción artística posee un marcado carácter personal, debido al riguroso estudio de los sentimientos del ser humano antes de ser trasladados a la madera y a la excepcional capacidad expresiva de sus imágenes. Sus obras de imaginería son cada vez más apreciadas y solicitadas, y ha recibido multitud de críticas elogiosas que le animan a proyectar su carrera como escultor- imaginero con aún más energía de cara al futuro.
Nacido en el seno de una familia humilde y trabajadora, cursó estudios primarios en Lucena y su sensibilidad artística fue evidente desde pequeño, pues desde que tuvo uso de razón recuerda haber dibujado y pintado infinidad de imágenes, hasta que en la adolescencia empezó a sentir atracción hacia la escultura y en especial hacia la imaginería. A los 17 años, con la intención de empezar a formarse como imaginero, se trasladó a Córdoba para realizar los estudios de grado medio de talla artística en madera. Con posterioridad, inició los estudios de grado superior en escultura, a la vez que entró a trabajar con importantes imaginemos cordobeses. Para enriquecer su aprendizaje como imaginero, también trabajó durante dos años y medio en la escuela taller La Merced VI, encargada de reconstruir el retablo mayor de la iglesia de La Merced en el edificio de la Diputación de Córdoba, desarrollando su labor como oficial en el modulo de imaginería, ejerciendo labores de policromía, dorado y restauración.
Finalizado el periodo de estudio y aprendizaje, se trasladó a Lucena, donde abrió su propio taller en la calle Julio Romero de Torres nº 21. Enseguida comenzaron a llegar los encargos, y la buena reputación adquirida entre sus clientes ha posibilitado que los encargos se multipliquen. Tiene el orgullo de tener una de sus obras más queridas, la escultura de San Juan Pablo II bendecida por el Papa Francisco, en la Plaza de San Pedro de la Ciudad del Vaticano desde febrero de 2014; y de contar con obras en Sevilla, Almería, Conil (Cádiz), Córdoba, Tarancón (Cuenca) Ciempozuelos (Madrid), Ciudad Real, Elche (Alicante) Albacete, Malagón (Ciudad Real), Écija (Sevilla), Lucena (Córdoba) Huesca, Valencia, Porcuna (Jaén), Guadalajara, etc.
Afirma buscar como escultor es que sus imágenes trasmitan un sentimiento determinado, igual que lo transmite una persona. Para ello, trata de imprimirles la divinidad que cualquier imagen religiosa debe tener, la tristeza, la belleza, el sufrimiento y el dolor, con la intención de que parezca que la imagen que estamos contemplando posea el mismo sentimiento que nosotros. “Para mí, como escultor-imaginero, desabrocharme el alma y volcar todos mis sentimientos sobre el barro o la madera resulta, aparte de algo indescriptible, una obligación”, afirma el escultor, que afrontará una nueva obra que, sin lugar a dudas, marcará un antes y un después para la Semana Santa de Cabra.





