La comparecencia ante los medios de este martes del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, afirmando estar a la espera de concretar fecha para celebrar la reunión prevista con el consejero de Sanidad de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre, descartando de facto que el anuncio (fijado por él mismo para el lunes o martes) sobre la más que previsible suspensión de las Fiestas de la Primavera, circunscrito su discurso en la última semana a la Feria, consciente del charco que supone meterse en hacer lo propio con la Semana Santa desde el ayuntamiento (ya adelantó la semana pasada que la decisión acerca de la Semana Santa sería adoptada por el Arzobispado y el Consejo) ha situado la situación en una suerte de compás de espera.
En el entorno del equipo de gobierno de la ciudad, frente a quienes entienden que es preferible tomar decisiones cuanto antes, algunas voces han mostrado en privado su convencimiento de que, habida cuenta de la absolutamente excepcional realidad en la que nos desenvolvemos, tal vez se haya pecado de excesiva diligencia queriendo decidir ya y que no pasa nada si la decisión se desvela en semanas sucesivas, incluso después de Navidad.
A la concurrencia de estas opiniones encontradas, se suma la intervención pública del presidente del Consejo General de Hermandades de Sevilla, tildando de “fake news” la noticia de la suspensión de la próxima Semana Santa, multiplicada por la misma afirmación realizada en privado, en concreto en el grupo de whatsapp que comparten los presidentes de agrupaciones y consejos de las capitales andaluzas, en el que aseguró que la noticia era falsa.
Más allá de la importancia de que la decisión esté a no tomada de manera oficial, varias cuestiones parecen claras y meridianas. La primera es que el anuncio de que Sevilla anunciaría su decisión inmediatamente después del Puente de la Inmaculada ya ha sido rectificada y retrasada dos veces por el alcalde. La segunda es que esta intención inicial provocó descontento en algunos presidentes de agrupaciones y consejos del resto de capitales andaluzas por lo que cabe la posibilidad que las sucesivas puntualizaciones por parte de Francisco Vélez pueden estar orientadas a reconducir este malestar.
La tercera es que no va a haber una Semana Santa normal en 2021, dilaten lo que dilaten la decisión, y se pongan como se pongan como se pongan quienes parecen estar alentando una especie de revolución «anarcoanticlerical» en el seno de las cofradías sevillanas, por lo que una demora solo se entiende en clave de alcanzar una decisión común, como era intención de la mayor parte de los presidentes, y de lograr implementar actos alternativos que no limiten la Cuaresma a una sucesión de cultos y visitas de fieles a templos. Los famosos sucedáneos… ¿recuerdan? y la cuarta es que la decisión se habilitará a nivel de diócesis, no localidad a localidad, de ahí el anuncio de un decreto por parte del arzobispo, que algunos han interpretado inminente.
Sea como fuere, la reunión de presidentes, prevista originalmente para finales de 2020, tendrá lugar después de la Semana Santa, como ha desvelado Francisco Sierra, presidente de la Agrupación de Cofradías de Jaén, y que la decisión definitiva derivará del encuentro previsto (o al menos anunciado) entre los representantes de los organismos que engloban a las cofradías andaluzas y la Junta de Andalucía por lo que no descarten ningún escenario en lo que al anuncio de la decisión se refiere, toda vez que los plazos son los que son y las fechas en las que nos hallamos, también. Pero, lo cierto y verdad es que, a la vista de los acontecimientos, se enfría la decisión inmediata sobre la suspensión de la Semana Santa, dilatándose días o semanas… o no… lo que no quiere decir que la decisión termine siendo otra que la ya conocida: la suspensión.





