Córdoba, Opinión, Verde Esperanza

Tres compositores que revolucionaron el género de la agrupación musical

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Son distintos los géneros que vertebran el panorama musical cofrade en la actualidad. Quizá el origen primigenio se encuentra en las bandas de música, derivadas de las militares. Luego surgió el género de la corneta y el tambor de la mano de Escámez y la Banda de los Bomberos de Málaga. Y finalmente, en Sevilla surgió el estilo de la agrupación musical, concretamente en la 2º Comandancia Móvil de la Guardia Civil de Eritaña. Un estilo que luego comenzó a extenderse de la mano de la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal, y otras muchas que comienzan a interpretar marchas de este género en las décadas finales del siglo XX.

A lo largo de este artículo me gustaría situarme en la época más contemporánea de las agrupaciones musicales, cuando el género comienza a extenderse y diversificarse de manera notable. Si bien en los orígenes de la agrupación musical Santa María Magdalena de Arahal, junto a otras de la provincia sevillana, definen un estilo muy concreto, lo cierto es que en la década de los noventa comienza el boom de las agrupaciones musicales. Más allá de las marchas procesionales clásicas de autores como Manuel Rodríguez Ruiz -principal padre del estilo-, Antonio Velasco, Antonio Amodeo o Juan José Martín Martín, así como las adaptaciones que estos realizaron de otras obras populares, piezas litúrgicas o música clásica, en la década de los noventa comienzan a surgir otras corrientes en el género que evolucionan a las agrupaciones musicales.

En opinión de quien les escribe, son tres las figuras que, por un motivo u otro, revolucionaron la música procesional de las agrupaciones musicales. En orden cronológico, estos tres autores son José Manuel Mena Hervás, Emilio Muñoz Serna y Nicolás Barbero Rivas. Más allá de sus estilos bien diferenciados, lo cierto es que los tres autores comparten ciertas características que, a mi juicio, les hacen ser revolucionarios de las agrupaciones musicales, transformando aquella inestimable herencia que recibieron en lo que hoy conocemos como uno de los géneros que más ha evolucionado de los últimos tiempos. Los tres han compuesto obras que han marcado un antes o después en sus respectivos estilos, y poseen un sello personal en lo que respecta a la composición prácticamente inconfundible. Además, sus obras se han popularizado en nuestra tierra hasta convertirse en verdaderos himnos para las Cofradías, así como para las agrupaciones musicales que han adoptado sus piezas a modo de emblema.

En primer lugar, José Manuel Mena Hervás, actual director musical de la Agrupación Musical de Valme de Dos Hermanas, es heredero directo de aquellos autores más clásicos que mencionaba anteriormente. Comienza a componer marchas procesionales para agrupación allá por 1989, siendo «Cautivo» la primera de una larga lista de obras que ronda las doscientas. De entre todas ellas, destacan de sobremanera marchas como «Oración», «Oh Bendita Estrella», o «Nuestro Padre Jesús de la Victoria» que se han instaurado como piezas legendarias que casi toda agrupación musical posee en su repertorio. Además, en la época más reciente, Hervás también ha compuesto otras marchas que han causado gran sensación entre los cofrades de la actualidad, como «Estrella Reina del Cielo», «El Legado de Nuestra Fe» o «Apóstol Santiago», que son verdaderos emblemas musicales de distintas formaciones de gran relevancia en el panorama musical cofrade -la Estrella de Dos Hermanas, la Estrella de Jaén y Valme de Dos Hermanas, respectivamente-. Su música es absolutamente inconfundible, con un estilo perfectamente definido y con el que puede caminar cualquier paso de misterio de nuestra tierra. Con o sin cambios, de barrio o con un tono más sobrio, la música de Mena Hervás es universal y ha sonado en la Semana Santa de cualquier rincón de Andalucía. Del trinomio en el que se enfoca este artículo, el músico de Dos Hermanas es el que más fiel se ha mantenido al estilo clásico del género de la agrupación musical.

Por su parte, el director musical de la Agrupación Musical de la Redención de Sevilla, Emilio Muñoz Serna, es sin duda otro de los autores que han marcado la evolución de las formaciones musicales de este género. Fue en el año 1991 cuando Muñoz Serna compone su primera marcha «Penas de San Roque», junto a tu hermano Antonio. En su primera etapa, con tintes más clásicos, compuso obras como «Señor de San Román», «Rocío del Cielo» o «Divino Redentor», composiciones señeras de la Redención de Sevilla, y que muchas otras formaciones musicales han adaptado a su columna vertebral en cuestión de repertorios, especialmente la primera de ellas. Sin embargo, Emilio Muñoz Serna ha venido enriqueciendo su forma de componer, merced a su experiencia y formación adquirida con el paso de los años. Marchas como «Bajo la Luz de tu Mirada», «Más Líbranos del Mal» o «A Dios por el Amor» pertenecen al pentagrama bordado en oro que la Agrupación Musical de la Redención ha venido dibujando a la perfección durante los últimos tiempos, brindando chicotás eternas a la Semana Santa de Sevilla de la mano del Señor de la Redención. Hablar del estilo de la Agrupación Musical de la Redención es hablar del estilo de Emilio Muñoz Serna. En definitiva, un revolucionario que, de la mano de su banda, ha enriquecido todo el patrimonio musical de las agrupaciones musicales de nuestra tierra. Su sello personal, sin duda, es el sentimiento que aporta a cada pieza que compone, especialmente simbolizado por los solos de trompeta que calan muy hondo en cualquier cofrade que los escuche. Marchas concebidas para facilitar el andar costalero, característica que comparte en gran medida con Mena Hervás.

Finalmente he querido destacar a Nicolás Barbero Rivas, compositor también de Dos Hermanas y el más tardío de los tres. Si bien su obra no es tan extensa como la de Hervás o Serna, lo cierto es que las obras que Barbero tiene compuestas han supuesto una notabilísima innovación para las agrupaciones musicales, esencialmente de la mano de la Agrupación Musical de la Pasión de Linares, una de las que más ha evolucionado el género en los últimos tiempos, sin desmerecer a ninguna otra. Su primera obra, allá por 1997, es «Reo de Muerte», una de las más populares de los últimos tiempos en nuestras Hermandades. Además, otras obras suyas como «Triunfo en tu Santa Cruz», «Atado a la Columna», «Lloras en tu Soledad», «Sangre en tus Clavos», o «A la Memoria de un Amigo», han supuesto un antes y un después en la forma de componer marchas para agrupación musical. Especialmente las tres últimas mencionadas anteriormente son el perfecto exponente del estilo más fúnebre que ha surgido en la agrupación musical, llevado a la perfección, entre otros, por el binomio único formado entre la Pasión de Linares y el Cristo de los Favores de Granada. Destaca también la marcha «La Amargura», de claro tinte fúnebre, compuesta para la Agrupación Musical de las Lágrimas de Dolores de San Fernando y dedicada a un componente suyo. La música de Barbero es, sin duda, de una altísima complejidad interpretativa, y está cargada de dramatismo, sobria belleza y sentimiento. De su mano, amén de otros autores, la Pasión de Linares ha alcanzado cotas muy altas en lo que respecta a interpretación y sello personal, lo que ha supuesto el reconocimiento universal hacia su inconfundible estilo y calidad.

Como decía anteriormente, a pesar de las claras diferencias en lo que respecta al tipo de composiciones que cada uno de los mencionados autores, lo cierto es que todos ellos -y muchos otros que no he mencionado-, han realizado innovaciones en el género de la agrupación musical que lo han convertido en lo que es hoy. La evolución desde aquellos primeros años de Santa María Magdalena de Arahal, la cual conserva y salvaguarda a la perfección aquel estilo clásico que consolidó la propia formación musical sevillana, se ha hecho notable de la mano del trinomio de autores mencionado a lo largo de este artículo, que por fortuna sigue en activo y componiendo marchas procesionales. También este enriquecimiento del género ha tenido como protagonista a formaciones musicales como la Estrella y Valme de Dos Hermanas, la Victoria de Arahal, la Estrella de Jaén, la Redención de Córdoba, la Sentencia de Jerez, la Pasión de Linares o el Despojado de Jaén, además de las agrupaciones sevillanas -la Encarnación, la Redención y los Reyes-. Su aportación al patrimonio cultural andaluz está fuera de toda duda, y por ello merecen un reconocimiento.