Granada

Un Corpus que brilló con luz propia

La ciudad de Granada se encuentra viviendo sus días grandes. Este jueves, como manda la tradición, miles de granadinos se echaron a las calles agradeciendo el buen tiempo para contemplar el paso de Jesús Sacramentado por la capital.

Desde primera hora de la mañana el olor a juncia ya anunciaba la gran fiesta que estaba por venir. Si ayer el desfile de la Tarasca anunciaba la llegada de los días grandes, hoy, la custodia que regalara Isabel la Católica a la ciudad, portaba a Jesús Sacramentado, en un jueves sin el que no tendría sentido la ciudad nazarí. Poco antes de las diez y media comenzó a organizarse el cortejo que conforma la procesión. El reloj pasaba de las once y media cuando las campanillas anunciaban que la custodia cruzaba el dintel camino de la plaza de las Pasiegas. El paso fue exornado por flores blancas colocadas de forma cónica mientras que José Carvajal estuvo al frente del martillo, donde también participó José Manuel Quesada, como capataz invitado.

Vítores por parte de los granadinos, petaladas y aplausos para Jesús Sacramentado. Un cortejo extenso que recorrió las calles del centro mientras por el itinerario se salpicaban los altares montados por distintas hermandades y colectivos que demuestran el bien hacer de las priostías y particulares. El primer premio de los altares fue para la hermandad de la Oración de Huerto, que levantó un portentoso altar efímero en la plaza Isabel la Católica.

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