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Andalucía, ⭐ Portada

Un documento del Ejército de Tierra prevé dos oleadas más de la epidemia y no volver a la normalidad hasta 2022

El documento apunta que el mayor peligro en el futuro serán las aglomeraciones, lo que podría influir en el normal desarrollo de celebraciones como la Semana Santa o las grandes romerías

Un documento del Ejército de Tierra prevé dos oleadas más de la epidemia generada por el Covid-19 y un plazo de un año o un año y medio para recuperar la normalidad, aunque asume que ninguna vacuna ofrecerá un 100% de protección ni podrá estar lista hasta principios de 2021. Así consta en un informe oficial elaborado por la Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica (JCISAT) del Ejército de Tierra, al que ha tenido acceso Europa Press, que basa sus predicciones en «fuentes abiertas».

El documento prevé como «más probable» un escenario en el que el coronavirus no desaparecerá, aunque la inmunidad adquirida por las personas ya contagiadas, los tratamientos que se descubran y la futura vacuna harán que los problemas que provoque el virus sean «mucho menores». Antes de llegar a este punto contempla dos oleadas más de la epidemia, la primera a finales del próximo otoño después de un descenso del número de casos en verano y la segunda el siguiente invierno; aunque ambas de menor intensidad que la actual gracias a la inmunidad adquirida por una parte de la población y la mayor rapidez de respuesta. A su juicio, sería «extremadamente importante» disponer de una aplicación de teléfono móvil capaz de controlar los contactos de las personas contagiadas para poder hacer frente con mayores garantías a las próximas oleadas.

Según augura, en el repunte del próximo otoño habrá menos contagiados y eso hará que esta segunda ola no sea «tan extensa ni tan letal» que la actual, ya que «enseguida se tomarán medidas de confinamiento fuertes y habrán mejorado los medios y tratamientos». El informe señala que el SARS-COV-2 no es de los virus que presentan mayor rango de contagio, por detrás de otros como el sarampión, pero su problema es que se contagia antes de presentar síntomas, lo que dificulta su contención.

Las aglomeraciones, un riesgo

Esto hace que el mayor problema que genere sea su rápida expansión, acumulando muchos casos simultáneamente y colapsando los servicios sanitarios. El documento considera que las medidas de aislamiento ayudan a restar fuerza a la epidemia, «pero no van a terminar con ella». Y apunta que el mayor peligro en el futuro serán las aglomeraciones, lo que influirá en el normal desarrollo de celebraciones como la Semana Santa o las grandes romerías. En este sentido, para la autoprotección, señala que la OMS y los EEUU recomiendan mascarillas auto filtrantes FFP2 y FFP3, advirtiendo de que las mascarillas quirúrgicas (las que utiliza habitualmente el Ejército de Tierra) sirven para proteger a otros pero «no sirven en absoluto para protegerse del contagio».

Cabe recordar que el pasado mes de abril, ya nos hicimos eco de un estudio de Harvard que apuntaba que un confinamiento único no detendrá al nuevo coronavirus y se requerirán períodos repetidos de distanciamiento social en 2022 para evitar que los hospitales se vean colapsados y el sistema sanitario se derrumbe, avisan científicos de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, que simularon la trayectoria de la pandemia. Un extremo que podría tener una clara influencia en la celebración de acontecimientos en los que se congrega un gran número de personas, como eventos deportivos u otros de gran tradición, como las ferias, las romerías o la Semana Santa.

El estudio asume que el covid-19 se volverá estacional, como los coronavirus estrechamente relacionados que causan el resfriado común, con tasas de transmisión más altas en los meses más fríos. La investigación, que realizó proyecciones teniendo en cuenta todo tipo de variables, concluyó que es poco probable que en un periodo corto de tiempo la vida, tal y como la conocíamos, retorne a como era antes del virus. Los autores del estudio afirman que aún se desconoce mucho sobre la pandemia, incluido el nivel de inmunidad adquirido por una infección previa y cuánto tiempo dura.

“Descubrimos que es probable que las medidas de distanciamiento social por única vez sean insuficientes para mantener la incidencia del SARS-CoV-2 dentro de los límites de la capacidad de atención crítica en Estados Unidos”, sostuvo el autor principal Stephen Kissler. “Lo que parece ser necesario en ausencia de otro tipo de tratamientos son los períodos intermitentes de distanciamiento social”, agregó. De todas maneras, se requerirían pruebas virales generalizadas para determinar cuándo se han cruzado los umbrales para reactivar el distanciamiento, avisan los autores de estudio. Sin embargo, una cosa es casi segura: el virus llegó para quedarse. El equipo aseguró que era muy poco probable que la inmunidad fuera lo suficientemente fuerte y dure lo suficiente como para que el covid-19 se extinga después de la ola inicial, como fue el caso del brote de SARS de 2002-2003.

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