El Miércoles Santo es un día de niños. Túnicas de estreno, muchos monaguillos y amplios cortejos de nazarenos de barrio. La jornada empezó a primera hora de la tarde desde Nervión con la Hermandad de San Bernardo. El sol estaba en lo alto del cielo y el calor era inquisitivo. Algo que no mermo en la organización de la cofradía y su buen estar en la calle.
La segunda cofradía en salir a la calle fue la de San Bernardo. La esencia de barrio antiguo en una cofradía. Las calles del arrabal se llenaron de cofrades para recibir el paso clásico del Cristo de la Salud y el hermoso paso de María Santísima del Refugio que este año dio menos cabida a las marchas macarenas. Sin duda, San Bernardo es la elegancia de una cofradía que aprovechó las calles que forman uno de los itinerarios más bonitos de la Semana Santa.
Como San Bernardo, la Hermandad del Baratillo es una de las hermandades toreras. Cada año va demostrando un gusto exquisito en la calle que es buscado por los cofrades. Sobre todo la salida, donde los costaleros tenían que realizar una difícil operación para sacar ambos pasos.
La Hermandad del Carmen es el ejemplo de Cofradía en la que la evolución se evidencia de manera palpable en cada metro de cortejo. Una Corporación que cumplía este Miércoles Santo una década desde que se incorporase a la nómina del día y cuyo discurrir es una auténtica delicia por la ilusión y el compromiso que de derrocha en su discurrir. Especialmente emotivo fue su saludo a las hermanas de la Cruz a las que no visitaba desde dicha incorporación y que deparó instantes cargados de plenitud.
El Buen Fin tuvo un interesante estreno en su cortejo. Se trató de la recuperación del Santo Sudario que procesiona en la cofradía. Siguiendo hablando de estrenos, las Siete Palabras mostró en la calle un gran elenco formado por el dorado de las potencias del Nazareno, el dorado y la restauración de los respiraderos delantero y trasero del paso de misterio y la bambalina que sigue completando el bordado del palio que está siendo ejecutado por Jesús Rosado bajo el diseño de José Asián. También pudimos ver otro estrenos como el bordado de los paños de bocina y dos jarras para la delantera del paso de palio.
La Lanzada siguió sorprendiendo en la calle gracias a un misterio que impresiona por su dimensión y representación. También la Banda del Cristo de las Tres Caídas ayudó al misterio a lucirse con un bonita elegancia en sitios como la Cuesta del Bacalao o la Plaza del Salvador.
Uno de los misterios más esperados fue el de la Hermandad de los Panaderos que recogió a un gran número de personas. La cercanía de su capilla con la carrera oficial no dejó espacio para que todo el mundo que quería ver la hermandad se acercara. La cofradía estuvo en la calle hasta altas horas de la madrugada.
La sobriedad del Miércoles Santo estuvo en la Hermandad del Cristo de Burgos. Caoba en el paso de un cristo medieval. Las miradas de los sevillanos se centran en el andar de este paso. Mientras, Madre de Dios de la Palma fue uno de los palios más esperados de la jornada. El buen andar del palio y el gran repertorio de la Banda de Música Tejera concentró a un gran número de cofrades especialmente en el regreso de su recorrido.




















