La memoria histórica de las hermandades se alimenta de una multiplicidad de factores y elementos buena parte de ellos heredados que configuran de manera sistemática su propia idiosincrasia y se convierten en parte indisoluble de su patrimonio inmaterial. Una herencia que se nutre de recuerdos que convergen alrededor de las devociones particulares personales e intransferibles de los miembros que las componen y que, en ocasiones, proliferan por las redes sociales, que se erigen de este modo, en un maravilloso océano de pequeños tesoros acaso preñados de ciertas dosis de incógnita que solamente la sabiduría popular es, en ocasiones, capaz de dilucidar.
Así ocurre como una más que interesante fotografía que ha sido difundida por Álvaro Obrero Villén (@aobrerovillen) mediante un mensaje difundido a través de su cuenta oficial en una conocida de red social. Una imagen que aparece en el Libro «La Antigua Imagen del Santo Crucifijo y la Real Hermandad del Amor en la Semana Santa de Córdoba», firmado por Juan Carlos Jiménez Díaz. La interesantísima imagen muestra al Santísimo Cristo del Amor siendo procesionado en manos de algunos hermanos de la Corporación de Jesús Divino Obrero durante el Vía Crucis que celebrase la cofradía en 1963, por las calles aledañas al templo que se erige como corazón sentimental y religioso de un barrio que debe lo que es al recordado Fray Albino.
Son múltiples los maravillosos detalles que llaman poderosamente la atención en la imagen, como la misma forma de portar al antiquísimo crucificado, la cruz de guía que se aprecia abajo a la derecha y que fue recuperada por la Corporación del Domingo de Ramos hace apenas unos años, la imagen de una pequeña dolorosa, curiosamente portada por hermanas o el dominico que megáfono en mano parece vislumbrarse al fondo de la escena. Una escena en la que el público, fieles impertérritos, forman parte esencial de la escena, tanto por las vestimentas como por la propia disposición abriendo un enorme hueco para que el reducido cortejo se desarrolle, una posibilidad impensable en nuestros días, o la misma calzada de arena que formaba el lecho de un barrio que comenzaba a ser lo que hoy es, entre muchas otras cosas por la presencia del Cristo del Amor como elemento aglutinador de sus gentes y cauce esencial de la devoción que en ellos despertó desde el primer instante. Por nuestra parte no hemos sido capaces de descifrar en qué calle está tomada la imagen; tal vez ustedes puedan ayudarnos…





