Andalucía, Cádiz, Pentagrama

Una Magna para la eternidad gaditana: El Medinaceli y Presentación al Pueblo

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Cádiz vivió una jornada tremendamente histórica el pasado 17 de septiembre con motivo de la procesión Magna celebrada en la ciudad por el 300 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Catedral de Cádiz. La ciudad puso su nombre a la altura que merece en el olimpo de las Semanas Santas de Andalucía, con una imaginería excepcional, un personalísimo estilo de carga y de andar, y unos enclaves por los que transitan las hermandades, que convierten cualquier chicotá en un auténtico sueño hecho realidad. Por ello, nos proponemos desde este portal rescatar algunos momentos vividos en la Tacita de Plata en tan importante acontecimiento, que bien podría ser un punto de inflexión en lo que se refiere al prestigio repercusión de su Semana Santa.

La entrañable imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, conocido popularmente como el Medinaceli, fue una de las que levantó las más arraigadas pasiones entre el público asistente. Una de las principales novedades que presentaba la corporación es que, a diferencia de lo que sucede en su salida procesional de Semana Santa, que es en silencio, apostó por acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores de la Presentación al Pueblo de Dos Hermanas.

Sobre su tradicional paso plateado, el Medinaceli discurrió triunfalmente por la ciudad en retorno hacia la Santa Cruz, la Catedral vieja, acompañado por un repertorio cuidadosamente seleccionado para la ocasión, que no dejó a nadie indiferente. La formación mostró, una vez más y tal y como sucediera en el Vía-Crucis Diocesano celebrado en Cádiz en 2017 tras el Señor del Gran Poder de La Línea de la Concepción, que se encuentra a un altísimo nivel interpretativo.

El Pópulo es uno de los enclaves más característicos de la capital gaditana, así que contemplar al Medinaceli por las inmediaciones de la Plaza de la Candelaria fue un auténtico deleite para los sentidos. La brillante formación musical nazarena interpretó las marchas «Jesús o Barrabás«, de José Manuel Ortega Cruz y «El Refugio de una Madre«, de Manuel Jesús Guerrero Marín y Sergio Larrinaga Soler. Se brindaron, así, momentos irrepetibles que quedarán grabados a fuego en la historia de la Cádiz cofrade.