Cádiz

Una majestuosa obra de Fernando Vaquero reviste de gloria el palio de la Victoria de Cádiz

La Hermandad de la Expiración de Cádiz capital ha visto engrandecido de sobremanera el patrimonio de la corporación, merced al estreno de una excepcional obra que viene a enriquecer el excelso paso de palio de la Virgen de la Victoria.

En concreto, se trata de la gloria del palio de la dolorosa gaditana, que ha sido pintada por uno de los artistas a la vanguardia de su género, Fernando Vaquero, quien ha regalado a Cádiz una maravillosa obra que engrandece, más si cabe, su Semana Santa. La Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio ha sido testigo de la presentación y bendición de la pieza a partir de las 19:30h de este sábado 6 de agosto.

Fernando Vaquero ha querido agradecer a la Hermandad de la Expiración el haber depositado la confianza en él para la realización de esta obra, realizada al óleo sobre un lienzo de 90 x 68 cm pegado a tabla. Una obra muy especial, reconoce, ya que se trata no solo de su primera obra para Cádiz sino también de su primera gloria para un palio. En palabras del artista, cuando la Hermandad se comunica con él para encargarle este lienzo venían ya con una idea muy clara de todo lo que querían ver representado en su nuevo palio, esto es: una revisión del fresco de la iglesia de Santa María de la Victoria de Roma adaptado al diseño que el bordador Juan Carlos Romero había preparado para ellos. Aunque Vaquero reconoce haber intentado mantener en lo posible la composición original, sí es cierto que ha tenido que reformar diversos elementos de la misma para adaptarlos al nuevo formato del palio. Aparte de esto también ha considerado oportuno añadir algunos elementos significativos de esta corporación.

Se trata de una composición de mas de 30 figuras en la que la protagonista indiscutible es la Virgen de la Victoria, que se encuentra elevando con su mano derecha el cetro triunfante mientras que en su mano izquierda porta unas azucenas, flor que representa el hermanamiento concepcionista y que suele portar en su mano Santa Beatriz, con este gesto se ha querido simbolizar de algún modo la gratitud de esta hermandad hacia las hermanas concepcionistas de Santa María que con tanta generosidad han acogido durante todos estos años a la Hermandad. Pero el mensaje concepcionista no queda solo aquí, también el rostro de esta Virgen recuerda intencionadamente al de las Inmaculadas de Murillo: por si no lo saben la ultima obra que pintó Murillo fue pintada en Cádiz, iba a ser una obra para la iglesia de los Capuchinos pero mientras trabajaba en ella el maestro cae de un andamio y aquel accidente le provoca la muerte convirtiendo aquella obra en la última de su producción.

Por otra parte, mientras la Virgen es elevada al cielo por un nutrido grupo de ángeles uno de ellos le ofrece una corona, símbolo de la realeza de María. En dicha corona hay un detalle especial: el remate superior de la misma lo forma una cruz de Jerusalén, símbolo e imagen corporativa de la Cofradía del Nazareno con la que esta hermandad ha querido también agradecer a la del Nazareno su acogida durante todos estos años.

Rodeando a esta Asunción de la Virgen vemos multitud de ángeles que la acompañan en su elevación a los cielos algunos en actitud orante, otros cantándole salmos acompañados por instrumentos musicales,  y otros portando también algunos símbolos de la victoria como son las coronas de laurel y las banderas de la victoria.

Justo antes de llegar a la parte inferior de la composición vemos junto a la nube de la Virgen a un ángel que con su espada nos está librando del mal. En este ángel se ha querido representar al Santo Ángel Custodio, el que da nombre a esta Iglesia a la que la hermandad por fin ha vuelto con tanta ilusión después de varios años. Un ángel que es protector de la corporación y que es precisamente así como aparece representado en esta gloria de este palio; protegiéndola y librándola del mal. El gesto de este ángel nos conduce ya a la última parte de esta composición que es la destinada al pecado.

La representación del pecado es la escenificación del versículo 12, 2-9 del Apocalipsis: “Y no quedó lugar para ellos en el cielo. Y fue precipitado el gran dragón, la serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el que engaña al mundo entero”. En esta escena se ve representado al pecado, percibiéndose a hombres que están siendo devorados por la sierpe, vemos a guerreros cayendo de sus caballos e incluso a un ángel que intenta, sin conseguirlo, salvar a un pecador. En definitiva una representación del pecado y la herejía en la que la serpiente devora y envenena a los pecadores. Como curiosidad, Vaquero ha pintado una serpiente de 7 cabezas, una por cada uno de los 7 pecados capitales.