Una Virgen cordobesa a bordo del Apolo XI

En la Ermita de Nuestra Señora de Luna de la localidad cordobesa de Pozoblanco hay una fotografía firmada por tres célebres estadounidenses: Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins. Pasaron a la Historia de la Humanidad por ser los primeros astronautas en pisar la Luna en 1969. No obstante, el origen de la historia se remonta a 1965, cuando un modesto dependiente de la droguería Moreno, sita en la calle Real de Pozoblanco, es nombrado secretario de la Cofradía de Luna, patrona del pueblo. Se llamaba Felipe Sánchez Urbano, tenía 32 años y una obsesión: reactivar la fe de una Virgen que desde el siglo XVI protagonizaba una romería, si bien la imagen actual es obra del escultor valenciano Francisco Pablo en 1948, pues la talla dieciochesca fue incendiada en 1936.

Felipe oyó que el hombre iba a llegar a la Luna en el parte radiofónico y pensó ¿por qué no unir ciencia y creencia? Sin consultárselo a nadie, «pensando que no había nada perdido, porque no tenía nada», dice su hijo, Rafael Sánchez Luna, escribió a la NASA y envió una carta a cada astronauta, en las cuales iba una estampita de la Virgen de Luna. No recibió respuesta y el Apolo XI despegó el 16 de julio. Cuatro días más tarde se produjo el alunizaje. Pese a no haber recibido respuesta a las primeras cartas, Felipe no perdió la fe y decidió escribir al embajador de Estados Unidos en España para que hiciera llegar a EEUU tres misivas de felicitación, una para cada astronauta:

«Muy Sr. nuestro: con gran emoción hemos seguido la operación Apolo XI, culminada con tantos éxitos que compartíamos todos los hombres de buena voluntad, por lo que lo felicitamos efusivamente. Con este motivo, y como el mejor presente que podemos ofrecerle, le adjuntamos una fotografía de la Santísima Virgen de Luna, Patrona de esta ciudad y titular de nuestra cofradía, rogándole acepte éste nuestro obsequio en conmemoración de la gran gesta que han llevado a cabo, siendo los primeros terrestres que han pisado la Luna. Hemos propuesto a la autoridad eclesiástica que nuestra titular la Santísima Virgen de Luna sea nombrada Patrona de los Astronautas. Que Dios, Nuestro Señor, lo bendiga en unión de sus familiares. Atentamente le saluda, Felipe Sánchez Urbano».

La carta llegó a manos del embajador, Robert C. Hill, quien la envió a su destino. A finales de septiembre de 1969 llegó a Pozoblanco una carta. El cartero la entregó en la sede de la cofradía: iba dirigida a Felipe, «Secretary of Brotherhood of Lady ‘Virgen de Luna’, Patroness of Pozoblanco, Córdoba, Spain». La NASA era el remitente: «Estimado señor secretario: muchas gracias por su cálida y considerada carta. Apreciamos mucho sus esfuerzos en nuestro nombre y le deseamos todo el éxito en su dedicada actividad. Nos sentimos honrados por su atención»… La carta iba rubricada por Armstrong, Aldrin y Collins y venía acompañada de la fotografía oficial y de una imagen del logotipo de la NASA. Una copia de la imagen y de la carta están hoy expuestas en el santuario.

Días más tarde Felipe dio un paso más, enterado de que Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins iban a visitar Madrid. El 4 de octubre de 1969 escribió de nuevo al embajador dándole las gracias y rogándole que le trasladara a los astronautas otras tres notas. En ellas les deseaba una buena visita a España. «Aunque lo consideramos imposible, con muchísimo gusto tenemos el honor de invitarles a pasar unas horas con nosotros». No pudo ser. No obstante, el embajador llegó a hablar con Felipe por teléfono «y le dijo que ya en ese primer viaje en el Apolo XI había ido una de esas primeras estampillas de la Virgen, portada por uno de los tres astronautas».

En 1970, Felipe invitó al agregado cultural de la Embajada de Estados Unidos en España a la romería, Edward Mattos, pero declinó asistir. Ya en 1975 se produjo la última invitación a los tres astronautas, sin recibir respuesta. Sin embargo, Felipe no falló en su misión: extendió la protección de la Virgen de Luna al resto de astronautas que iban participando en el Programa Apolo, y les enviaba cartas con imágenes. Eugene A. Cernan, Harrison H. Schmitt y Ronald E. Evans, del Apolo XVII, respondieron a la Cofradía con una carta de agradecimiento firmada en 1973. En 1986, Felipe deja el cargo de secretario de la Cofradía de Luna. Falleció en 1997, a la edad de 71 años.

El rescatador de la historia de Felipe Sánchez ha sido Herminio Rodríguez Pozo, maestro del colegio Nuestra Señora del Carmen de Torre de la Reina, pedanía de Guillena (Sevilla). El Programa Ariss, el programa educativo de la Estación Espacial Internacional, ha seleccionado dicha escuela por el proyecto presentado. Los niños, gracias a la Asociación de Radioaficionados de Sevilla, contactarán por radio con la Estación Espacial en el primer semestre de 2019. Herminio recordó la historia, marchó a Pozoblanco e investigó para motivar a sus alumnos con que todo es posible.

Casi 50 años después, la historia aún no ha acabado: la cofradía quiere cerrar el círculo que trazó Felipe. «Hace años intentamos contactar con Pedro Duque, cuando era astronauta. Fue una cosa imposible», explica Juan García, capitán de la cofradía, que asegura que lo nombrarían Hermano de Honor. «A ver si lee su reportaje y se anima», responde a la entrevista concedida a El Mundo. El periódico se ha puesto en contacto con el entorno de Pedro Duque y le traslada la invitación: «Acudirá. Contactará con ellos».

Fuente: El Mundo.