El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

Valvanera, luz de otoño

Asoma por el dintel de San Benito la patrona del barrio de la Calzada. Una multitud acompaña a la Virgen de Valvanera, que se reencuentra con sus vecinos llegado otoño. Septiembre es para muchos el mes del reencuentro. La vuelta de las vacaciones, la llegada de quienes han estado fuera, de los que aterrizan en Sevilla con un contrato bajo el brazo y recalan en la tierra que los vio nacer. O los que agarrándose a la mano de sus padres o abuelos se dan el primer abrazo con su compañero de pupitre.

Para el barrio de la Calzada septiembre es el mes de la Virgen de Valvanera. Llega la estación y la luz de los candelabros se derrite con la caída del sol. El crepúsculo otea desde las alturas, perdiéndose la tarde tras los altos hornos de la Cartuja. Y el paso avanza reencontrándose con los vecinos de toda la vida. Relevos y rostros que la ven por primera vez y aquellos tras la ventana, los que transmiten la devoción por la Virgen, lanzando, quién sabe, su último beso en la tierra.

Es día festivo en el barrio, y llegan aquellos que terminaron viviendo en otras zonas, alumbrando recuerdos de la infancia, evocando ilusiones retenidas en la memoria mientras se reencuentran con la familia. Valvanera volvió a entrar en su templo, dejando reminiscencias del pasado, tan presente que todo volvió a parecerse a los septiembres que vivimos desconociendo pandemias.

Se cerraron las puertas de la parroquia y uno imaginaba el silencio de los meses pasados perdido -y ojalá así sea- para siempre. Porque la Virgen de Valvanera nos hizo también reencontrarnos con todo aquello que creímos perdido y que, como luz de otoño, apareció a finales de septiembre.

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