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Córdoba, 💚 El Rincón de la Memoria

Veinticinco años coronada

El Bulevar del Gran Capitán fue testigo la mañana del 2 de octubre de 1994 de uno de los acontecimientos religiosos más importantes del siglo XX para Córdoba. La ciudad entera se rendía una vez más a las plantas de Nuestra Señora de la Fuensanta para presenciar la coronación canónica de la patrona de la ciudad, una imagen y una advocación que cuenta con varios siglos de Historia. Apenas unos meses antes había tenido lugar el mismo rito ceremonial en torno a la talla de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, si bien en esta ocasión tuvo lugar en el primer templo cordobés. La patrona de Córdoba se convertía así en la cuarta imagen coronada de la ciudad y la primera letífica.

Se cumplen ahora veinticinco años de aquel histórico hito para la ciudad califal. La coronación canónica de la entrañable Virgen de la Fuensanta, obra anónima del segundo tercio del siglo XV, se producía a petición del propio obispo de Córdoba, José Antonio Infantes Florido, quien ocuparía la sede episcopal a lo largo de casi dos décadas, entre 1978 y 1996. La aparición de la Virgen se produjo en 1420 en el lugar del humilladero, donde se presentaría acompañada por los mártires de la ciudad a un hombre llamado Gonzalo García. En el sitio de la aparición se descubrió una fuente milagrosa, en cuyo interior se hallaba la pequeña imagen.

De este modo, tan honorable distinción se realizaba como señal de reconocimiento a la excelsa veneración que los cordobeses profesan a esta advocación, trasladándose previamente a la ceremonia principal hacia la Mezquita-Catedral de la ciudad para celebrar un triduo preparatorio, en el cual participaron distintos representantes del clero español. Desde el edificio islámico partía la imagen a las ocho de la mañana del 2 de octubre sobre la peana de plata de Jesús Nazareno hacia el enclave asignado para la celebración del Solemne Pontificial, que duraría tres horas, disponiéndose en el Bulevar un radiante altar para ello. Las coronas habían sido realizadas en oro, zafiros, circonitas y perlas cultivadas por el orfebre cordobés Francisco Díaz Roncero.

Fue un años antes, el día 18 de octubre de 1993, cuando el hoy santo Juan Pablo II concedió carta de aprobación para la coronación canónica, ceremonial que contaría con la presencia de hasta 8000 cordobeses. De este modo, durante un año, la Agrupación de Hermandades y Cofradías, presidida entonces por Juan Bautista Villalba Cabello, y otras instituciones públicas, como el propio Ayuntamiento, procedieron a organizar con suma delicadeza tan magno acontecimiento.

La coronación canónica propiamente dicha fue llevada a cabo por Mario Tagliaferri, entonces Nuncio de Su Santidad en España. Ejerciendo como tal desde 1985, durante una visita a Málaga se declaró devoto de la Virgen de la Esperanza, prometiendo que el sería quien coronaría a la imagen si el caso se diese, hecho que ocurriría el 18 de junio de 1988; curiosamente, tras ceñir la corona en sus sienes, la besó en la mejilla. No obstante, previamente el obispo de Córdoba fue el encargado de coronar canónicamente a la imagen del Niño Jesús. La procesión de regreso contaba con el acompañamiento musical de la Banda del Regimiento Soria 9, dirigida por Abel Moreno, autor de la marcha procesional Fuensanta Coronada, estrenada en aquella jornada histórica.

Cada año, la Agrupación de Cofradías conmemora la coronación canónica de la Virgen de la Fuensanta con una misa solemne en el santuario homónimo. Además, a la celebración acuden distintas representaciones de las cofradías cordobesas, de la que es patrona desde 1987. La primera institución cofrade de la ciudad recuperaría la procesión anual a la patrona en 2011. Además, para celebrar las bodas de plata de la coronación canónica, la imagen de Nuestra Señora de la Fuensanta será trasladada a distintas parroquias de la ciudad en los próximos días.

Habría que esperar a la entrada del nuevo milenio para una nueva coronación canónica en la capital, cuando en 2003 fue coronada Nuestra Señora del Socorro en la popular Plaza de la Corredera. Como ocurriera con la Virgen de la Fuensanta, el Nuncio de Su Santidad en España, Antonio Monteiro de Castro, fue el encargado de colocar la corona en las sienes de la imagen alegando «el gran poder de intersección de Nuestra Señora del Socorro, como Madre de Dios».

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