Las cofradías están hechas de momentos fugaces, que nos permiten vislumbrar el sentido de nuestras vidas.
En lo cotidiano muchos de ellos son abnegados, el gran público no los ve. Pero, en otras, ese punto de luz surge fulgurante para hacernos vibrar con la emoción de aquella primera vez, para devolvernos a la infancia, al escalofrío, al asombro.
Y el regreso de las hermandades de la Magna de Córdoba de este sábado ha dejado varias de esas estrellas fugaces, que alumbran la noche como un sol.
Uno de ellos lo ha regalado la banda de música de La Estrella de Córdoba que, junto a la agrupación musical de la Redención, ha ofrendado a su Señor una alabanza en forma de música. Una de las marchas que se ha podido disfrutar ha sido la adaptación de “Padre “ para banda de música de Jesús Lora, que han interpretado simultáneamente las dos bandas
La formación de la Huerta de la Reina ha tocado, durante algunos minutos tras el misterio y ha dado buena cuenta de su entrega y de la calidad que, durante estos últimos años, no ha hecho sino crecer de forma exponencial.
Si bien, más allá de que la banda es toda una referencia por méritos propios y por un trabajo incansable, el gesto de hoy con su hermandad y de su hermandad con ella demuestra que las cofradías son eso, momentos fugaces de arte efímero que dotan de significado el todo que son las hermandades.





