Córdoba, Jaén, 💚 El Rincón de la Memoria

La Virgen de Martínez Cerrillo que duerme en el cementerio

A escasos kilómetros de Úbeda se encuentra Jódar, una ciudad que roza los doce mil habitantes y cuya Semana Santa tiene interesantes imágenes, como Jesús Yacente, de Sebastián Santos, el crucificado de Lourdes Hernández Peña o la Virgen de los Dolores, obra anónima de la escuela granadina.

El cementerio de San Sebastián se encuentra próximo al paraje conocido como “el pradillo”, contando en su interior con panteones realizados por escultores italianos a finales del siglo XIX. Obra del arquitecto Justino Flórez, comienza a construirse en 1891. En su interior se encuentra una pequeña capilla que acoge varias imágenes, donde destaca una dolorosa tallada por Martínez Cerrillo, la Virgen de las Penas. Es, de las obras que el escultor tiene repartidas por la provincia de Jaén, como Nuestra Señora de las Lágrimas, titular de la hermandad de los Estudiantes de Jaén capital, o Nuestra Señora del Mayor Dolor, de Jesús Nazareno, en Linares, entre otras, su imagen más desconocida.

Según parece, la ermita fue costeada por María Magdalena Moreno Cueto. En cuanto al retablo y titular, San Sebastián, fueron traídos desde la antigua ermita de San Sebastián, que tuvo su sede en el barrio conocido como “El Ejido”, que se sitúa bajo el Paseo Primero de Mayo de la localidad. A principios de los años setenta comienza a asentarse la idea de adquirir una imagen dolorosa para el cementerio, produciéndose su adquisición en 1974 gracias a una cuestación popular.

Fueron los habitantes de Jódar quienes, gracias a sus donaciones, lograron que una imagen del cordobés Martínez Cerrillo llegase a la ciudad. Una vez que la imagen llegó hasta la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción fue trasladada principalmente por mujeres y niñas de la ciudad hasta el cementerio. Fue una jornada para el recuerdo, quedando constancia de ello a través de fotografías que se conservan en el archivo fotográfico de la asociación cultural de Jódar.

Restaurada por José María Balboa, la Virgen se encuentra en el interior de la capilla con imágenes como la de San Sebastián, un Jesús Cautivo, una Santa Rita de Casia y un Niño Jesús. Desde que llegó a la capilla no ha vuelto a salir del mismo. A pesar de varios intentos por fundar una hermandad que tuviera como titular a la imagen cristífera así como a la dolorosa, lo cierto es que ninguna de las propuestas han cuajado a día de hoy. Incluso se llegó a barajar la posibilidad de que las imágenes fueran procesionadas en la noche del Martes Santo, jornada hoy ocupada por una asociación de carácter civil, “Lignum Crucis”.

La belleza de la dolorosa es además visible en escasas ocasiones durante año, dado que la capilla permanece gran parte del tiempo cerrada a cal y canto. Los primeros días de noviembre permanece abierta, pudiendo contemplar estampas como la multitud de velas que se colocan en las rejas que preceden a la capilla. El día 2 se celebra la tradicional misa de difuntos, siendo uno de los momentos para poder contemplar una imagen desconocida incluso para vecinos de las localidades próximas.

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