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Córdoba, ⭐ Portada

VOX hace el ridículo pidiendo que se autorice una procesión con la que está cayendo

Que VOX se ha apuntado al carro de querer aprovechar cualquier excusa para intentar rascar un puñado de votos entre los cofrades es una verdad irrefutable que se viene evidenciando en los últimos meses, con propuestas que rayan lo ridículo, más propias de quienes desconocen absolutamente la realidad de las cofradías y pretenden utilizar a los cofrades para subir en las encuestas que de un partido preocupado realmente por cofrades y hermandades.

La última prueba de ello ha venido de la mano del concejal del partido en el ayuntamiento de Córdoba, Rafael Saco, que ha aprovechado la lógica negativa del consistorio a que se realice una procesión por las calles de Córdoba, sea cual sea el formato, teniendo en cuenta las circunstancias derivadas de la terrible crisis sanitaria en la que nos hallamos inmersos, con brotes multiplicándose por doquier y un aumento incontestable de positivos, ingresos hospitalarios y fallecimientos, para pedir al alcalde que rectifique y la permita. Una negativa perfectamente asumida por todos los cofrades sin que se haya producido ni una sola voz altisonante en los últimos días, algo que, o bien desconoce el político o bien ha soslayado para intentar atacar al equipo de gobierno.

La procesión, que había sido autorizada por la Subdelegación del Gobierno como manifestación pública y no como procesión, como se autoriza cualquier evento que se deba celebrar en las calles, debía ser posteriormente autorizada por el ayuntamiento en base a las atribuciones que les corresponde en esta nueva normalidad que estamos viviendo. Con la lógica en la mano, tal y como ha ocurrido con el resto de salidas procesionales que se debían haber producido en los últimos meses, así como las previstas para el mes de septiembre, no ha recibido la necesaria autorización. Una medida, insistimos, asumida con absoluta normalidad por la inmensa mayoría de cofrades que no desean ser utilizados por ninguna formación política y son los primeros en entender que no celebrar una procesión es la medida más lógica y cualquier otra posibilidad, una auténtica locura, entre otras cosas porque podrá controlarse la disposición del cortejo, pero jamás la del público salvo que se impida su presencia, con lo que el concepto de “protestación pública de fe” dejaría de tener sentido.

La postura de VOX, ridícula en el actual contexto, sobre todo porque compara de manera insólita procesiones con conciertos, parece constatar su afán por abrirse hueco en el universo cofrade haciendo un absurdo brindis al sol, toda vez que la procesión debía haber tenido lugar hoy por lo que resulta imposible modificar a estas alturas cualquier decisión, más allá de que los cofrades entiendan que carece de sentido celebrar cualquier acto de estas características con la que está cayendo. Si realmente VOX hubiese tenido interés en una rectificación por parte del gobierno municipal, la hubiese solicitado el pasado viernes, cuando la noticia de la no autorización fue difundida, y no a falta de unas horas para la procesión fallida. Lo contrario no es más que un intento poco edificante de aprovechar las circunstancias para usar a unos cofrades que desde siempre han demostrado que ni se dejan manipular, ni son idiotas.

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