Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

1766, el año en el que sudó el Gran Poder

El próximo miércoles se cumplen 254 años de un suceso que causó asombró en la ciudad

El año de 1766 ha pasado a la historia principalmente por el motín de Esquilache. Aunque es el más conocido, en aquella época tuvieron motines en unas setenta localidades, lo que viene a mostrar la virulencia de unas protestas en pleno despotismo ilustrado. España se encontraba bajo el reinado de Carlos III, quien había ascendido al trono en 1759. En Sevilla, el 1 de abril los hermanos apreciaron un inexplicable suceso de tal magnitud que el día 2 se reunieron en un cabildo extraordinario.

El único punto del día versó sobre el “sudor que se notó en el rostro del Señor y de la Virgen”. Reunidos en la Parroquia de San Lorenzo, contó con la asistencia del hermano mayor, Apolinar de Quesada, y otros cargos destacables, tales como los alcaldes, el secretario, el fiscal, el prioste y dos presbíteros. El encuentro fue a puerta cerrada para evitar la entrada a los sevillanos, quienes se habían acerado hasta el céntrico lugar llegando a ser tal la afluencia que trataron durante el encuentro “descubrir al Señor por pedirlo así la mucha gente que de toda la ciudad había ocurrido con el deseo de ver a su Majestad”. Las actas que conserva la hermandad recogen que a lo largo de doce horas las imágenes del Gran Poder y la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso sudaron, notándose este hecho en el rostro de ambas. Y es que el número de horas en el que se notó este suceso fue tan prolongado que la noticia corrió como la pólvora entre los ciudadanos.

Durante el cabildo celebrado, se pidió al provisor del Arzobispado poder abrir la capilla para que los fieles pudieran ver al Señor pero desde palacio fueron tajantes al respecto, exigiendo que la imagen se cubriera con un velo y que se cerrase la capilla. Los hermanos actuaron rápidamente, pues según se recoge, al día siguiente se llevaron a cabo las medidas ordenadas. Resulta curioso que además no pudieran los devotos depositar limosna durante estos días, lo que sin duda habría contribuido a un enriquecimiento en las arcas de la corporación, sobre todo si nos atenemos a la expectación que causó tal suceso.

Más comedidos se comportaron los representantes de la hermandad que siguieron las directrices del Arzobispado. La siguiente información al respecto se halla en el mismo libro donde se recoge este curioso acontecimiento, abordado en un cabildo que tuvo lugar el 13 de abril de 1766 en la sala capitular. Francisco Camacho, teniente cura de la Iglesia de San Lorenzo refiere que se contará con la asistencia del clérigo Ignacio Ravay, con el objetivo de que “se practique lo que hubiere que hacer en el asunto”.

Pero la cuestión se diluye en el tiempo, no tratándose en los restantes cabildos, pues así lo arrojan el contenido de los celebrados con posterioridad. Se traduce por tanto un comportamiento prudente con relación a un tema que no pasó desapercibido para el pueblo, en medio de una España de reformas ilustradas donde el ambiente estaba ya de por sí caldeado.

Grabado de Josef Braulio Amat, 1784

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